Los principales movimientos nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte buscarán dar un nuevo impulso a sus reclamos independentistas con una reunión prevista para este lunes en Cardiff. El encuentro tendrá como objetivo coordinar las estrategias de las tres fuerzas y avanzar en una posición conjunta frente al Gobierno del Reino Unido.
Durante la cumbre está prevista la firma de un memorando de entendimiento, mediante el cual los partidos nacionalistas buscarán establecer un reclamo común para exigir la convocatoria de referendos en los tres territorios.
De la reunión participarán John Swinney, del Partido Nacional Escocés (SNP); Rhun ap Iorwerth, líder del Plaid Cymru galés; y Michelle O’Neill, representante del Sinn Féin en Irlanda del Norte. También estará presente Mary Lou McDonald, dirigente del Sinn Féin y una de las principales referentes de la oposición política en Irlanda.
Los participantes asistirán en representación de sus respectivos partidos y no en calidad de autoridades de los gobiernos regionales. Por ese motivo, el encuentro se presenta como una iniciativa política de los sectores nacionalistas para coordinar sus demandas.
Escocia y el reclamo por un nuevo referendo
En la previa de la reunión, Swinney sostuvo que los tres territorios cuentan actualmente con dirigentes que defienden la posibilidad de avanzar hacia la independencia. En ese marco, cuestionó el funcionamiento del actual esquema político británico y consideró que enfrenta dificultades para sostenerse.
El caso escocés constituye uno de los principales focos del debate. Los nacionalistas buscan una nueva consulta sobre la independencia, luego del referendo celebrado en 2014, cuando la mayoría de los votantes decidió permanecer dentro del Reino Unido.
Sin embargo, el Gobierno británico mantiene una postura contraria a convocar una nueva consulta en las actuales condiciones. El primer ministro Andy Burnham sostuvo que la posibilidad de otro referendo escocés permanece fuera de discusión mientras no exista un respaldo mayoritario de la población.
Gales reclama mayor autonomía
Desde Gales, Rhun ap Iorwerth impulsa un proceso orientado a ampliar las competencias del territorio y cuestiona que áreas como la Policía y la Justicia continúen bajo control del Gobierno central de Westminster.
El dirigente considera que los galeses deberían tener la posibilidad de decidir sobre su futuro político y plantea la independencia como el objetivo final de un proceso de mayor autonomía.
“Andy Burnham tuvo más control sobre la policía como alcalde de Mánchester del que yo tengo como ministro principal de Gales, y eso no está bien”, afirmó ap Iorwerth. El dirigente sostuvo que Gales es “una nación” y no “una región de Inglaterra”, y señaló que la independencia es el destino final de un proceso constitucional que, según aclaró, corresponde decidir a la población galesa.
Irlanda y el debate por la unificación
El reclamo también adquiere una dimensión particular en Irlanda del Norte, donde el Sinn Féin sostiene históricamente la necesidad de avanzar hacia una Irlanda unificada.
El debate cobró mayor visibilidad recientemente luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestara, durante una visita a Dublín, su respaldo a la posibilidad de una Irlanda unificada.
En declaraciones a los periodistas al término de una reunión bilateral con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, el líder republicano afirmó: «No quiero causar ningún problema, pero me encantaría ver (a Irlanda) unificada. Creo que sería de un gran logro para todos si eso sucediera. Tarde o temprano sucederá».
Trump se encuentra de visita por dos días para participar en el cierre del torneo de golf Abierto de Irlanda. En este marco, señaló a Martin y añadió: «Aquí tienen al hombre adecuado para poner en marcha», en referencia a un eventual proceso de reunificación, aunque luego afirmó que el Reino Unido también «tendrá algo que decir al respecto».
«Creo que sería algo estupendo. Quiero decir, ¿cómo puede ser malo?», apuntó Trump, que continuó diciendo que los irlandeses son «gente estupenda» y que tiene amigos «en ambos bandos». Posteriormente, en un discurso pronunciado en la residencia del embajador estadounidense en Dublín, volvió a referirse al tema de la reunificación y aseguró que «no hay una buena respuesta» a esta cuestión.
Las declaraciones de Trump generaron respuestas de dirigentes de distintos sectores políticos. La líder del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, celebró los dichos y sostuvo que la reunificación constituye actualmente el camino político del país.
“Nuestro camino nacional ahora es la reunificación, que es una transición organizada, planificada y pacífica”, afirmó.
En tanto, desde el Partido Unionista Democrático (DUP), su líder Gavin Robinson cuestionó la intervención de Trump y remarcó que el futuro constitucional de Irlanda del Norte debe ser decidido por sus habitantes.
“El futuro constitucional de Irlanda del Norte lo decidirá el pueblo de Irlanda del Norte, no los comentarios que se hagan desde Londres, Dublín o Washington”, sostuvo.
También el Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP), de orientación nacionalista, valoró las declaraciones. Su líder, Claire Hanna, consideró “bastante extraordinario” que Trump hablara abiertamente sobre la unidad irlandesa durante su visita a Dublín.
En cambio, dirigentes unionistas como Jim Allister, de la Voz Unionista Tradicional (TUV), rechazaron la posibilidad de que el futuro de Irlanda del Norte dependa de un mandatario extranjero.
La isla de Irlanda está dividida en dos partes, la República de Irlanda, y la provincia británica de Irlanda del Norte, desde 1921, tras décadas de agitación entre nacionalistas y unionistas.
El estatus norirlandés, sobre si debía formar parte del Reino Unido o reunificarse con el resto de la isla, fue el núcleo del sangriento conflicto apodado como los ‘Troubles’, entre finales de la década de 1960 y hasta 1998, cuando se cerró el denominado Acuerdo de Viernes Santo.
El pacto estableció un sistema de convivencia y reparto del poder y dejó abierta la posibilidad de una reunificación si existe una mayoría favorable a esa opción.
La relación de Trump con el Reino Unido
Los dichos de Trump se producen en un contexto de tensión entre Washington y Londres por distintas cuestiones internacionales.
En los últimos meses, ambos gobiernos mantuvieron diferencias por la postura de Trump sobre Groenlandia y, especialmente, por la decisión británica de no sumarse a la campaña militar que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán el 28 de febrero.
La reunión de Cardiff se produce así en un contexto de renovadas discusiones sobre la estructura territorial y política del Reino Unido.
Los nacionalistas de los tres territorios intentarán aprovechar ese escenario para fortalecer una agenda común y promover nuevas consultas populares sobre sus respectivos futuros.
El principal desafío será, sin embargo, conseguir que el Gobierno británico acepte avanzar en referendos que actualmente no cuentan con el respaldo del Parlamento del Reino Unido, especialmente en el caso de Escocia.
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