España comenzó este martes tres días de luto nacional por el trágico accidente ferroviario ocurrido el domingo en Andalucía, donde la colisión de dos trenes de alta velocidad provocó al menos 42 muertes y dejó 41 personas hospitalizadas, 13 de ellas en estado crítico.
El siniestro tuvo lugar a las 19.45 del domingo, cerca de la localidad de Adamuz, a unos 35 kilómetros de Córdoba, cuando un tren del operador privado Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid, descarriló y se desvió hacia la vía paralela, impactando de frente contra una formación de la empresa estatal Renfe que se dirigía desde Madrid hacia Huelva. En ambos trenes viajaban cerca de 500 pasajeros.
Las primeras líneas investigativas apuntan a la rotura de una soldadura de la vía como posible causa del descarrilamiento del tren de Iryo. Como consecuencia de esta avería, el vagón número 6 se salió de los rieles y terminó colisionando con el tren que circulaba por la vía contigua, según informó Euronews.
Otras hipótesis preliminares, basadas en las inspecciones técnicas y en testimonios de los pasajeros, señalan la posible existencia de un peso anómalo arrastrado por el vagón 6. Viajeros que se encontraban en ese coche, así como en los vagones 7 y 8, relataron haber percibido vibraciones y movimientos inusuales momentos antes del accidente.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, advirtió este lunes que la investigación deberá determinar si la rotura detectada en la vía fue la causa o la consecuencia del descarrilamiento. En declaraciones a Malas Lenguas (La 2), explicó que el siniestro provocó importantes daños en la infraestructura ferroviaria, pero subrayó que, por ahora, esa explicación es “una especulación más, como otras”, mientras continúan recopilándose pruebas.
Las tareas de rescate continúan entre los restos de los vagones, ya que las autoridades no descartan que haya más víctimas atrapadas. El centro de datos habilitado para la emergencia informó que se recibieron 43 denuncias por personas desaparecidas, y hasta el momento solo cinco cuerpos fueron identificados mediante autopsias.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se trasladó a la zona del accidente y prometió una investigación con “absoluta transparencia” para esclarecer las causas del choque. En la misma línea, Puente calificó el episodio como “tremendamente extraño”, al producirse en un tramo recto y recientemente renovado.
Desde Renfe, su presidente Álvaro Fernández Heredia afirmó que el error humano está prácticamente descartado y explicó que ninguno de los trenes superaba la velocidad permitida: uno circulaba a 205 km/h y el otro a 210 km/h, en un tramo habilitado hasta los 250 km/h.
Imágenes aéreas difundidas por la Guardia Civil mostraron los cuatro vagones del tren de Renfe completamente fuera de los rieles y volcados, dos de ellos aplastados por el impacto. El tren de Iryo, en tanto, quedó varios metros más adelante, con la mayoría de sus coches aún sobre las vías.
La conmoción se extendió rápidamente en Adamuz y en Córdoba, donde se montaron centros de asistencia para familiares de las víctimas. La familia real española tiene previsto visitar este martes la zona del accidente, mientras que el Gobierno confirmó que los servicios ferroviarios entre Madrid y Andalucía seguirán interrumpidos y no se normalizarán completamente hasta, al menos, el 2 de febrero.
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