La Casa Blanca anunció este jueves el fin de la Operación “Metro Surge” en Minnesota, un despliegue federal sin precedentes que dejó más de 4.000 arrestos, provocó protestas masivas y estuvo marcado por la muerte de dos ciudadanos estadounidenses durante enfrentamientos con agentes federales.
El operativo, que el Departamento de Seguridad Nacional describió como “la mayor operación de control migratorio de la historia”, concluye tras casi dos meses de tensión política y social en el estado.
El encargado de comunicar la decisión fue el llamado “zar de la frontera”, Tom Homan, quien asumió el control del operativo el 26 de enero, en medio de una fuerte reacción institucional tras los tiroteos fatales de Renee Good y Alex Pretti, quienes protestaban contra el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
“He propuesto, y el presidente Trump ha coincidido, que esta operación de refuerzo concluya”, declaró Homan en conferencia de prensa. “Como resultado de nuestros esfuerzos aquí, Minnesota es ahora un estado menos santuario para los criminales”, sostuvo.
La operación fue lanzada el 1 de diciembre por el ICE y se concentró en el área metropolitana de Minneapolis-St. Paul. En su punto más alto, se desplegaron cerca de 3.000 agentes federales, inicialmente bajo el mando del jefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino.
La semana pasada comenzó el repliegue con la retirada de unos 700 agentes, aunque todavía permanecen más de 2.000 efectivos en el estado. Homan indicó que un grupo reducido permanecerá temporalmente para completar la transición.
Según cifras oficiales, los operativos derivaron en más de 4.000 arrestos. Sin embargo, Homan reconoció que no dispone de un desglose detallado sobre cuántos detenidos representaban amenazas graves para la seguridad pública.
Más de 200 personas fueron detenidas bajo el estatuto federal USC § 111, que penaliza “agredir por la fuerza, resistir, oponerse, impedir, intimidar o interferir” con funcionarios federales en el ejercicio de sus funciones.
Violencia, protestas y reacción política
La operación estuvo marcada por episodios violentos que intensificaron el debate nacional sobre la política de deportaciones masivas. Los tiroteos que terminaron con la vida de Good y Pretti desencadenaron protestas multitudinarias y un fuerte cuestionamiento por parte de autoridades estatales y locales.
El gobernador demócrata Tim Walz calificó la intervención como una “ocupación” y una “campaña de represalias” contra el estado. Tras el anuncio del repliegue, sostuvo que las consecuencias persistirán.
“El impacto en nuestra economía, nuestras escuelas y la vida de las personas no se revertirá de la noche a la mañana”, afirmó. “El largo camino hacia la recuperación comienza ahora”, remarcó.
Walz indicó que el estado se encuentra en una etapa de “confiar, pero verificar”, a la espera de información adicional sobre el alcance real de la retirada federal. También reveló que mantuvo conversaciones tanto con Homan como con la jefa de Gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, para acelerar el cierre del operativo.
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, confirmó que sostuvo una “reunión positiva” con Homan y destacó la resistencia de los residentes frente a lo que describió como tácticas agresivas de agentes fuertemente armados.
Mientras la administración Trump describió a los detenidos como “extranjeros ilegales criminales peligrosos”, activistas denunciaron que entre los arrestados había personas sin antecedentes penales, incluidos niños y ciudadanos estadounidenses.
Pese a las críticas, Homan defendió la estrategia y sostuvo que la prioridad fueron quienes representan una amenaza.
“Estamos priorizando a quienes representan la mayor amenaza para nuestra comunidad: los violadores, los asesinos, los abusadores de menores. Es lo correcto”, afirmó. Y agregó: “Eso es por lo que votó el pueblo estadounidense”.
Al mismo tiempo, dejó claro que los inmigrantes indocumentados sin antecedentes penales también siguen expuestos a la deportación.
“El presidente Trump prometió deportaciones masivas, y eso es lo que este país va a recibir”, declaró. “Nada ha cambiado, salvo que nos aseguramos de identificarlos y saber cuál es su historial migratorio y sus antecedentes penales”, subrayó.

Una etapa que se cierra, una política que continúa
Aunque Minnesota marca el cierre de esta fase del operativo, la Casa Blanca ratificó que las redadas migratorias continuarán en otras ciudades del país. Homan subrayó que la aplicación de las leyes inmigratorias seguirá siendo una prioridad nacional.
“Ya basta de este comportamiento desacertado, imprudente y vergonzoso”, dijo en referencia a los enfrentamientos con agentes federales. “No queremos ver más derramamiento de sangre”, concluyó.
La desmovilización federal en Minnesota se produce tras un periodo de volatilidad que superó operativos previos en ciudades como Chicago y Los Ángeles, y coincide con encuestas que reflejan un rechazo creciente a la severidad de estas políticas.
Con el repliegue en marcha, Minnesota entra ahora en una etapa de reconstrucción política y social, mientras el debate sobre los límites, métodos y consecuencias de la política de deportaciones masivas sigue abierto en todo el país.









