El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó este viernes que Teherán no busca la guerra y que ha priorizado de manera constante el diálogo y la cooperación para resolver disputas, en medio de un escenario regional marcado por la creciente tensión con Estados Unidos.
Las declaraciones se produjeron durante una conversación telefónica con el presidente de Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan, en la que ambos líderes analizaron los recientes acontecimientos regionales, especialmente tras la intensificación del despliegue militar estadounidense en Asia Occidental, según un comunicado difundido por la presidencia iraní.
“Irán prioriza la seguridad y el establecimiento de una paz y estabilidad duraderas en la región”, sostuvo Pezeshkian, quien además criticó a los países occidentales por lo que consideró una falta de compromiso efectivo con la diplomacia y el derecho internacional.
El mandatario explicó que la posición iraní se basa en una “diplomacia basada en la dignidad”, el respeto mutuo y la cooperación dentro del marco legal internacional, al tiempo que advirtió que cualquier agresión contra el país recibirá una respuesta inmediata y decisiva.
Desde Abu Dhabi, el presidente emiratí reafirmó el respaldo de su país a las iniciativas que promuevan la seguridad y la estabilidad regional, y coincidió en la importancia del diálogo para contener la escalada.
Advertencias de Trump y despliegue militar
Las declaraciones de Teherán se conocieron horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que una “enorme armada”, encabezada por el portaaviones Abraham Lincoln, se dirige hacia Irán. Según el mandatario, la flota es “incluso más grande” que la desplegada frente a Venezuela, aunque dejó abierta la posibilidad de alcanzar un acuerdo.
“Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos. Ellos sí quieren llegar a un acuerdo”, afirmó Trump ante la prensa en la Casa Blanca, al ser consultado sobre la existencia de un plazo límite para una negociación con Teherán.
Washington sostiene que cualquier entendimiento debe incluir la prohibición del enriquecimiento de uranio, la retirada del material ya enriquecido, límites a los misiles de largo alcance y una reducción del apoyo iraní a actores regionales, condiciones que han sido rechazadas por Irán.
En paralelo, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, reiteró que Teherán está dispuesto a negociar, pero no bajo amenazas, durante declaraciones realizadas en Estambul.
Sanciones y clima interno
En este contexto, la administración Trump anunció nuevas sanciones contra varios funcionarios iraníes, entre ellos el ministro del Interior, Eskandar Momeni, a quien Estados Unidos acusa de supervisar fuerzas de seguridad involucradas en la represión de protestas internas.
Las sanciones implican el congelamiento de activos en Estados Unidos, restricciones de viaje y la prohibición de transacciones con ciudadanos y empresas estadounidenses. La Unión Europea adoptó medidas similares contra Momeni y otros funcionarios.
Mientras tanto, un destructor de misiles guiados de la Armada estadounidense, el USS Delbert D. Black, atracó en el puerto israelí de Eilat, en el Mar Rojo. Según informaron las Fuerzas de Defensa de Israel, se trató de un atraque rutinario, en el marco de la cooperación militar entre ambos países.









