El Gobierno de Irán advirtió que tomará represalias contra la infraestructura de la región si Estados Unidos cumple su amenaza de atacar centrales eléctricas del país persa como forma de presionar para abrir la circulación de buques por el Estrecho de Ormuz.
La declaración llega tras el “ultimátum” del presidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió el sábado que “destruirá” las centrales eléctricas iraníes si no se restablece la circulación por el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde transita más del 20% del petróleo mundial.
El mandatario reafirmó su exigencia este domingo, dando a Irán 48 horas para reabrir el paso bajo amenaza de ataques contra sus infraestructuras energéticas, y advirtió que, de no cumplirse, habrá “una destrucción total”.
Por su parte, el primer vicepresidente de Irán, Mohammad Reza Aref, señaló que las reservas de energía y alimentos se encuentran en “buenas condiciones” y que “no existe preocupación alguna por el suministro de energía, combustible y productos básicos”. Añadió que “las redes de distribución, los servicios bancarios y los sistemas de pago funcionan sin interrupción y la vida en el país transcurre con normalidad”, asegurando que se han tomado medidas para mantener la normalidad.
Paralelamente, el representante permanente de Irán ante la Organización Marítima Internacional (OMI), Ali Musavi, señaló que “el estrecho de Ormuz está abierto para todos, excepto para los enemigos” y el tránsito solo es posible mediante “coordinación con las autoridades iraníes para las disposiciones de seguridad y protección”. Musavi enfatizó que la crisis se debe a la “agresión” de la alianza entre Washington y Tel Aviv y que la seguridad de la zona es una prioridad para resguardar la soberanía frente a ataques externos.
Por su parte, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), Mark Rutte, confirmó este domingo que un grupo de 22 países, la mayoría de ellos integrantes de la alianza atlántica, están analizando la adopción de medidas conjuntas para permitir la circulación de buques por el Estrecho de Ormuz.
«Desde el jueves un grupo de 22 países, la mayoría de los cuales pertenecen a la Otan está colaborando para garantizar que el Estrecho de Ormuz quede libre para la navegación tan pronto como sea posible», sostuvo Rutte, ex primer ministro de los Países Bajos, en declaraciones a medios estadounidenses.
El secretario señaló que, además de los miembros de la Otan, en la iniciativa participan también Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, Emiratos Árabes Unidos y Baréin. Sin embargo, no precisó cuándo los países estarán listos para emprender acciones concretas en el pase estratégico.
«Es evidente que la campaña militar en Irán aún continúa, por lo que ahora estamos trabajando con estos países, así como con Estados Unidos para evaluar qué, cuándo y cómo podemos hacer para lograrlo«, añadió.
Ataques iraníes a Diego García y objetivos estratégicos
Por otro lado, en un movimiento que aumentó la tensión regional, Irán lanzó el sábado dos misiles balísticos contra la base militar de Diego García, un enclave estratégico del Reino Unido operado por Estados Unidos en el Océano Índico. Aunque los proyectiles no lograron impactar la infraestructura, fuentes británicas indicaron que el ataque evidencia que Teherán posee tecnología misilística de mayor alcance al atribuida anteriormente.
“El ataque fallido de Irán contra Diego García ocurrió antes de que el Reino Unido anunciase que permitiría que Washington usase esa base”, precisó una fuente gubernamental, mientras que el Pentágono se negó a realizar comentarios oficiales. La base es clave para operaciones nucleares y defensivas de EE.UU. y Reino Unido, consolidándose como un punto estratégico de la coalición.
Asimismo, en la noche del sábado 21 de marzo, misiles iraníes impactaron en la zona del desierto del Néguev, Israel, que alberga la mayor instalación nuclear del país. Alrededor de 120 personas resultaron heridas, incluidas 18 graves, en dos ataques separados.
En la localidad israelí de Dimona, un misil cayó sobre el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, causando destrucción y caos. Una niña de 10 años quedó gravemente herida, mientras que otros sufrieron lesiones por metralla y pánico.
15 minutos después, otro proyectil impactó en Arad, dejando 64 heridos más, siete de ellos graves, incluyendo una niña de cuatro años.
Estos hechos ocurren tras un ataque estadounidense-israelí contra el complejo nuclear de Natanz, que Irán denunció como agresión directa. Mientras la crisis del Estrecho de Ormuz se desarrolla con cierres parciales para Estados Unidos e Israel, la escalada de ataques de largo alcance demuestra que la seguridad en la región y en bases estratégicas internacionales está bajo presión.
El G7 exige a Irán frenar los ataques mientras crece la tensión en Medio Oriente









