La tensión en Medio Oriente volvió a escalar este domingo tras una nueva ofensiva iraní contra intereses estadounidenses y países aliados de Washington, en un escenario agravado por las primeras bajas militares de Estados Unidos desde la reanudación del conflicto. Irán lanzó ataques con misiles y drones contra Jordania y Kuwait, denunció un bombardeo estadounidense sobre una planta nuclear en construcción y ratificó que suspendió el cumplimiento del memorándum de entendimiento firmado con Washington.
En Jordania, las defensas aéreas interceptaron tres misiles iraníes sobre la zona de Aqaba, mientras que un cuarto proyectil cayó en un área remota sin provocar víctimas ni daños materiales, según informó el Ejército jordano. Las explosiones escuchadas por residentes correspondieron a las tareas de intercepción, que contaron con apoyo de las Fuerzas de Defensa de Israel debido a la cercanía con la frontera sur israelí.
La jornada estuvo marcada además por la confirmación del Pentágono de la muerte de dos militares estadounidenses y la desaparición de un tercero tras un ataque iraní con misiles balísticos y drones contra posiciones de Estados Unidos en Jordania ocurrido el viernes por la noche. Se trata de las primeras bajas estadounidenses desde la reanudación de las operaciones militares el 7 de julio, mientras continúan las tareas de búsqueda del soldado desaparecido.
Como respuesta a esa ofensiva, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que atacó infraestructura militar iraní, incluidos depósitos de armas, sistemas de vigilancia y capacidades marítimas.
En paralelo, Irán anunció una nueva ofensiva con drones contra dos bases militares estadounidenses en Kuwait, donde aseguró haber atacado un depósito de municiones en Camp Udairi y un sistema de defensa aérea Patriot en la Base Aérea Ali Al Salem. Tras el ataque, Kuwait activó sus defensas antiaéreas, que interceptaron misiles y drones iraníes, mientras las autoridades confirmaron que, hasta el momento, no se registraron víctimas.
Además, el Ministerio de Electricidad, Agua y Energías Renovables de Kuwait denunció que una planta estratégica de energía y desalinización fue atacada por segunda vez en dos días, provocando incendios y daños en unidades de generación eléctrica, lo que obligó a activar planes de contingencia para garantizar el suministro de electricidad y agua a la población.
En simultáneo, la Organización de Energía Atómica de Irán denunció que Estados Unidos bombardeó durante la madrugada la planta nuclear de Darkhovin, ubicada en el sur del país y actualmente en construcción. También se reportaron ataques contra infraestructura energética y de transporte en otras provincias iraníes, incluyendo daños en puentes, túneles y plantas eléctricas cercanas al Estrecho de Ormuz.
En el plano diplomático, el viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, confirmó que Teherán dejó de cumplir sus obligaciones bajo el memorándum de entendimiento con Estados Unidos, al considerar que Washington incumplió todos sus compromisos. El funcionario aseguró que «no hay noticias sobre negociaciones» y afirmó que la prioridad del régimen es defender al país frente a la ofensiva estadounidense.
A su vez, el comandante del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, general Alí Abdolahi, advirtió que «cualquier acto de agresión será respondido con una reacción contundente y devastadora», mientras que la Guardia Revolucionaria sostuvo que los países que albergan tropas estadounidenses «deben prepararse para una respuesta correspondiente».
La escalada militar también alcanzó a Bahréin, Arabia Saudita e Irak, donde se registraron nuevas alertas aéreas e interceptaciones de drones. En este contexto, el Estrecho de Ormuz volvió a convertirse en el principal foco de preocupación internacional, debido al riesgo que representa para el comercio energético mundial y la posibilidad de que el conflicto derive en una confrontación regional de mayor escala.









