El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pronunciará este martes el discurso de apertura del 81° período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, Estados Unidos. Desde hace décadas, la diplomacia brasileña ocupa el primer turno de oradores en el plenario, un rol que el país considera clave para proyectar su peso político en el escenario internacional.
Según adelantaron fuentes oficiales, Lula centrará su mensaje en la defensa del multilateralismo, el respeto del derecho internacional humanitario y la necesidad de privilegiar la negociación y el diálogo para resolver conflictos. En línea con la posición histórica de Brasil, reclamará además una reforma profunda de la ONU, en particular de la composición y el funcionamiento de su Consejo de Seguridad.
Brasil sostiene desde hace años la necesidad de actualizar la estructura del organismo internacional, al considerar que el actual sistema presenta dificultades para responder de manera eficaz a los principales conflictos internacionales.
Según la prensa brasileña, antes de pronunciar su discurso, Lula se reunirá con António Guterres, secretario general de la ONU. El segundo orador de la jornada será el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“Somos un país soberano, de economía fuerte y que cuida a su población y sus riquezas. Que respeta a todo el mundo y exige respeto. Y que defiende la paz y el diálogo entre las naciones”, afirmó Lula en un mensaje antes de emprender el viaje.
Por otro lado, en el marco de la Asamblea General de la ONU, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, llegó durante la madrugada de este lunes a Nueva York para cumplir una agenda diplomática que incluye su participación en la cumbre y un encuentro con Trump al margen de las sesiones.
Irán podrá estar representado en la ONU
Otro de los temas de tensión durante la Asamblea General será la participación de Irán. En ese sentido, Estados Unidos anunció que permitirá que importantes funcionarios iraníes asistan a las reuniones de alto nivel de la ONU, incluido el presidente iraní, Masoud Pezeshkian.
La decisión del Departamento de Estado fue adoptada “de acuerdo con las obligaciones como país anfitrión”, según informó oficialmente.
Además, Washington señaló que la delegación iraní tendrá restricciones de viaje y enfrentará prohibiciones para la compra de artículos de lujo y otros bienes.









