En el marco del Día de la Independencia, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reivindicó la soberanía nacional y aseguró que el país “no es ni será colonia de nadie”. El discurso estuvo atravesado por las tensiones políticas y comerciales con Estados Unidos y por la fuerte polarización, a menos de un mes de las elecciones generales.
“No podemos agachar la cabeza ante potencias extranjeras que quieren convertir nuevamente a Brasil en una colonia. No somos una colonia y no seremos colonia de nadie”, afirmó el mandatario.
En esa línea, sostuvo que defender la independencia de Brasil implica preservar su soberanía y su democracia, además de garantizar el derecho del país a decidir de manera autónoma sobre sus recursos naturales, sus relaciones comerciales y su desarrollo económico.
“Un país soberano es aquel capaz de defender su territorio, sus fronteras, su medio ambiente, sus recursos y su población de cualquier interés extranjero”, enfatizó Lula, quien además es candidato a la reelección en los comicios del 4 de octubre.
En ese sentido, el mandatario sostuvo que Brasil deberá luchar más que nunca por lo que le “pertenece”, al referirse a las reservas petroleras y a la nueva ley de minerales críticos. “Son recursos naturales que, como nuestro petróleo, deben utilizarse para el desarrollo de tecnología de vanguardia y la generación de empleos de calidad en Brasil”, aseguró.
El Gobierno de Estados Unidos aplicó este año un segundo aumento de aranceles a determinados productos brasileños, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, recibiera al senador brasileño Flávio Bolsonaro, candidato del opositor Partido Liberal (PL), que defiende un alineamiento con el actual jefe de la Casa Blanca.
“Brasil trabaja por la paz mundial y la armonía entre las naciones. Defendemos el libre comercio. Ningún gobernante extranjero tiene derecho a decirnos a quién podemos comprarle algo y a quién podemos venderle algo. Somos un país soberano, y nuestras decisiones nos pertenecen a nosotros y a nadie más”, afirmó Lula.
Brasil declaró su independencia de Portugal el 7 de septiembre de 1822, cuando el entonces príncipe Pedro proclamó la separación y dio inicio al proceso que culminaría con la consolidación del nuevo Estado. Los desfiles para conmemorar la fecha son una tradición que se remonta a la época imperial y, en la actualidad, tienen como escenario principal la Explanada de los Ministerios, en Brasilia.
En ese marco, los jefes de los tres Poderes participaron del homenaje por la Independencia: el presidente del Supremo Tribunal Federal (STF), Edson Fachin; el titular del Senado, Davi Alcolumbre; y el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta. Lula asistió acompañado por la primera dama, Janja da Silva; el vicepresidente, Geraldo Alckmin, y su esposa, Lu Alckmin; además de varios ministros de su gobierno.
Flávio Bolsonaro reunió a sus seguidores en la Avenida Paulista
A unos 1.000 kilómetros de distancia, la Avenida Paulista fue escenario del contraataque bolsonarista. El senador y candidato opositor, Flávio Bolsonaro, convocó a sus seguidores a un acto que comenzó a las 15 bajo el lema “O Brasil vai vencer”.
La manifestación, considerada la más multitudinaria de su campaña hasta el momento, reunió a referentes de la derecha como el gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas; el intendente de la capital paulista, Ricardo Nunes; la ex primera dama Michelle Bolsonaro y el pastor Silas Malafaia, además de 300 intendentes del interior de San Pablo.
La consigna retomó el discurso de su padre: “Tenemos un compromiso con Brasil. ¡Fuera Lula! ¡Fuera Moraes! Hay que defender la independencia y nuestra libertad”, publicó Flávio en redes sociales.
En este marco, el principal foco de ataque fue el STF. “Si la manifestación tiene bastante gente, sé que dentro del Supremo hay algunas personas que son sensibles a esa presión popular”, apuntó. Su apuesta es política: una multitud en la Paulista podría reforzar los pedidos de investigación contra Moraes y darle impulso a su campaña.
El planteo se produjo tras las repercusiones de los mensajes intercambiados entre el ex banquero Daniel Vorcaro y el magistrado del STF, Alexandre de Moraes, que apuntan a una estrecha relación entre el juez y el ex dueño del Banco Master durante el período en que se investigaba a la entidad.
La crisis del STF como campo de batalla electoral
El 7 de septiembre se convirtió en un nuevo campo de batalla electoral, en medio de una crisis institucional que también golpea al Poder Judicial brasileño. El escándalo del caso Master se profundizó luego de que el ministro André Mendonça, designado por Jair Bolsonaro, ordenara levantar el secreto de sumario de un informe policial que puso bajo la lupa los vínculos entre Vorcaro y Moraes.
El documento reveló mensajes del ex dueño del Banco Master y acusado de liderar un fraude millonario, a un número atribuido a Moraes. Según el contenido del informe, Vorcaro habría recurrido al juez en el momento de mayor crisis de su institución para intentar frenar las investigaciones que terminaron con su arresto en noviembre de 2025.
La respuesta de Moraes fue inmediata. El magistrado pidió que el STF investigue a Mendonça por presuntos indicios de “improbidad”, “abuso de autoridad” y “favor a determinados grupos políticos”. El presidente del STF, Edson Fachin, otorgó cinco días hábiles a los involucrados para que presenten sus descargos. Por su parte, el procurador general de la República, Paulo Gonet, calificó el informe de Mendonça como “nulo”, al considerar que fue elaborado sin un pedido previo de la Policía Federal o del Ministerio Público.
En paralelo, Lula exigió que la investigación avance “sin blindaje de nadie, duela a quien le duela”. Sin mencionar directamente a Moraes ni a Mendonça, el presidente calificó el escándalo del Banco Master como “el mayor robo de la historia de Brasil” y reclamó que las investigaciones alcancen a todas las personas involucradas, incluidos políticos y funcionarios públicos, sin protecciones ni excepciones.
El escándalo también alcanzó al candidato opositor. La Policía Federal investiga giros millonarios de Vorcaro a Flávio Bolsonaro para financiar “Dark Horse”, una película sobre la vida de su padre, Jair Bolsonaro. Según la investigación, el candidato presidencial habría participado activamente en las negociaciones para conseguir los fondos destinados a la producción. La productora Go Up Entertainment ya entregó a la Policía Federal cerca de 25.000 páginas de documentación vinculada con los gastos del filme.
Flávio negó cualquier irregularidad y afirmó que “no hay absolutamente nada de errado” en haber recurrido a Vorcaro para financiar la película. Sin embargo, el episodio suma un nuevo frente de vulnerabilidad para su campaña en la recta final hacia las elecciones.
El contexto es especialmente sensible porque Moraes fue el magistrado que condujo el proceso que en 2025 condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión por golpismo. La crisis actual, que enfrenta a Moraes con Mendonça, vuelve a poner en primer plano las heridas de aquel proceso y agrega tensión a una campaña electoral que ya se desarrolla en un clima de máxima polarización política.












