El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, afirmó que su país tiene la “voluntad” de poner fin a la guerra con Estados Unidos e Israel, pero condicionó cualquier acuerdo a la obtención de “garantías” que eviten una nueva escalada.
Durante una conversación telefónica con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, el mandatario sostuvo: “Tenemos la voluntad necesaria para poner fin a este conflicto, siempre y cuando se cumplan las condiciones esenciales, especialmente las garantías requeridas para evitar que se repita la agresión”.
En ese sentido, Irán exige el cese total de las hostilidades, compensaciones económicas y una definición clara de responsabilidades como condiciones para avanzar hacia un acuerdo. También reclama la suspensión completa de la ofensiva de Estados Unidos e Israel.
El conflicto se intensificó desde el 28 de febrero, cuando fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron ataques sobre territorio iraní. En respuesta, Teherán bombardeó intereses de ambos países en la región del Golfo, lo que amplió la crisis e involucró a países como Líbano e Irak. La escalada ya genera preocupación global por una posible expansión del conflicto y su impacto en los mercados internacionales.
En paralelo, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, denunció que los últimos ataques alcanzaron instalaciones farmacéuticas y afectaron la producción de medicamentos esenciales. Por su parte, el portavoz Esmaeil Baqaei calificó la situación como “crimen de guerra y crimen contra la humanidad”, y acusó a las sanciones de haber “privado durante mucho tiempo a los iraníes de medicinas que salvan vidas”.
Respecto al vínculo con Washington, Araghchi reveló que existen intercambios de mensajes con Estados Unidos, tanto directos como a través de intermediarios, aunque aclaró: “Esto no significa que estemos negociando”. Además, indicó que Irán no respondió al plan de 15 puntos presentado por Estados Unidos ni presentó propuestas alternativas.
El canciller fue enfático al señalar que Teherán no aceptará un alto el fuego temporal, sino que busca “un final completo de la guerra”, en línea con su reclamo de garantías firmes para evitar nuevos ataques.
Mientras tanto, la tensión continúa en el terreno, con reportes de explosiones y activación de defensas antiaéreas en ciudades como Isfahán y Teherán. Las autoridades iraníes también denunciaron daños en infraestructuras civiles, incluyendo centros religiosos y plantas de producción de medicamentos.
En un nuevo elemento de presión, la Guardia Revolucionaria advirtió que podría tomar represalias contra empresas tecnológicas estadounidenses como Google, Meta y Apple ante posibles ataques selectivos contra líderes iraníes. Por su parte, Estados Unidos amenazó con destruir infraestructuras estratégicas iraníes, incluyendo instalaciones petroleras y plantas clave.
En este contexto, Irán mantiene su disposición a terminar la guerra, pero deja en claro que cualquier acuerdo dependerá de garantías concretas, rechaza por ahora negociaciones formales con Washington y denuncia una ofensiva que, según afirma, afecta directamente a la población civil.









