El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, participó por primera vez este jueves en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde expuso el diagnóstico económico y social de su país, cuestionó el rumbo político de los últimos años y reclamó una respuesta internacional frente a las amenazas del narcoterrorismo y el crimen organizado.
Durante un discurso de unos 18 minutos, Paz hizo referencias al ex presidente venezolano Hugo Chávez y al ex mandatario boliviano Evo Morales, a quienes vinculó con una “línea política e ideológica” que, según sostuvo, se instaló en Sudamérica. Con una hoja de coca en la mano, cuestionó además el uso político de un elemento que consideró parte de la cultura boliviana.
En ese marco, afirmó que Bolivia pasó de ser una potencia energética en gas, hidrocarburos y minería a una situación en la que debe negociar créditos con organismos internacionales y otros países. “El socialismo y la ideología no dan de comer”, afirmó.
Paz también se refirió a la situación económica que recibió su Gobierno. Según señaló, Bolivia atraviesa una economía contraída, con una inflación superior al 20% en 2025, mientras que las reservas internacionales eran de unos US$21 millones cuando asumió. Afirmó que actualmente se acercan a los 1.200 millones y que el objetivo es llevarlas hasta unos 4.000 millones.
Uno de los principales ejes de su discurso fue la crisis provocada por los bloqueos y protestas sociales que se extendieron durante casi 50 días entre mayo y junio y que reclamaban su renuncia. Paz sostuvo que esas movilizaciones representaron un peligro “de fondo” para la democracia y afirmó que fueron financiadas por “el narcoterrorismo” con el objetivo de “romper el orden democrático”.
En esa línea, reclamó una actuación más rápida de los organismos internacionales. “El multilateralismo tiene que actuar de forma mucho más inmediata”, sostuvo, al advertir que la demora en la cooperación permite que el narcotráfico, el narcoterrorismo y el contrabando de oro obtengan recursos para “desestabilizar nuestras democracias”.
El mandatario vinculó esa situación con las consecuencias económicas y sociales de los bloqueos, que provocaron desabastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal en algunas ciudades y dejaron al menos 16 personas fallecidas, según los datos citados durante su intervención. Paz afirmó que Bolivia busca superar la crisis para recuperar la producción, aumentar las exportaciones y atraer inversiones, empleo y tecnología.
Además, señaló que su Gobierno trabaja para resolver la escasez de combustible, reconstruir las reservas internacionales y reformar las instituciones, con el objetivo de recuperar la confianza dentro y fuera del país. “No todo está resuelto, recién estamos comenzando, pero Bolivia nunca está de rodillas, siempre está de pie, se levanta y vuelve a caminar”, afirmó.
Por último, Paz destacó la diversidad ecológica y cultural de Bolivia y sus recursos naturales estratégicos para la transición energética, y planteó una mayor cooperación regional en materia energética. También pidió construir una nueva agenda frente a los avances tecnológicos y cerró con un llamado a Naciones Unidas para que “no abandone nuestras democracias”. “Viva la patria carajo, viva Bolivia, gracias Naciones Unidas”, concluyó.









