El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció este martes el fin de la Operación Furia Épica y el inicio de una nueva fase centrada en la protección del comercio marítimo en el Golfo Pérsico. Según explicó, Washington pasa ahora al denominado “Proyecto Libertad”, una iniciativa destinada a escoltar buques comerciales a través del estratégico Estrecho de Ormuz.
“La operación Furia Épica ha concluido. Hemos alcanzado sus objetivos”, afirmó Rubio en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, y detalló que el presidente Donald Trump ya notificó al Congreso el cierre de esa etapa. “Ahora nos centramos en este Proyecto Libertad”, agregó.
El funcionario subrayó que no se trata de una operación ofensiva, sino de un dispositivo de carácter defensivo. “Lo que eso significa es muy simple: no habrá disparos a menos que nos disparen primero. Solo responderemos si somos atacados”, sostuvo, en un intento por marcar límites a una eventual escalada militar en la región.
En ese marco, Rubio endureció su discurso hacia Irán y aseguró que la capacidad de Teherán para sostener la presión internacional no responde a su fortaleza, sino a una lógica interna del poder. “Están sufriendo un daño devastador en su economía. No es que puedan resistir la presión; es que no les importa que su gente esté sufriendo”, afirmó ante la prensa.
Por su parte, Trump instó este martes a Irán a «actuar con inteligencia» y avanzar hacia un acuerdo, al tiempo que aseguró que Washington no busca una escalada militar en la región.
“Deberían hacer lo inteligente, porque no queremos ir ahí y matar gente. De verdad que no. (…) No quiero hacer eso, es demasiado duro”, afirmó el mandatario ante periodistas en el Despacho Oval, al ser consultado sobre la situación con Teherán.
En paralelo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, definió el Proyecto Libertad como una “solución temporal” tras recientes incidentes armados. Según explicó, no se puede permitir que Irán bloquee una vía clave para el comercio internacional, aunque aclaró que el alto el fuego vigente no se ha roto formalmente.
Los cruces militares, sin embargo, continúan. El jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, indicó que Irán atacó a fuerzas estadounidenses más de 10 veces desde abril, aunque sin alcanzar un nivel que implique una reanudación de operaciones de combate a gran escala. En uno de los episodios más recientes, buques iraníes abrieron fuego contra embarcaciones estadounidenses que escoltaban cargueros, lo que derivó en la destrucción de varias naves iraníes.
Desde Teherán, la respuesta no tardó en llegar. La Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que responderá “con firmeza” a cualquier buque que se desvíe de las rutas autorizadas en el Estrecho de Ormuz, en el marco del nuevo sistema de control marítimo implementado por el país. Este mecanismo obliga a las embarcaciones a solicitar permisos previos para transitar por la vía, considerada clave para el transporte global de petróleo.
Además, autoridades iraníes insistieron en que “no existe una solución militar” al conflicto y advirtieron a Estados Unidos y a sus aliados sobre el riesgo de quedar atrapados en una nueva escalada en la región.









