El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, se reunieron este jueves en Manila, Filipinas, en el marco del encuentro de cancilleres de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), para analizar la guerra en Ucrania y explorar posibles vías para una solución del conflicto.
Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, Lavrov advirtió a Rubio que el continuo suministro de armas occidentales a Ucrania es «inadmisible» y sostuvo que esa política obstaculiza cualquier intento de alcanzar una salida negociada.
Durante el encuentro, el jefe de la diplomacia rusa también criticó a los países europeos por impulsar políticas que, según Moscú, buscan infligir una «derrota estratégica» a Rusia y reiteró que el Kremlin mantiene su disposición a una «solución política y diplomática» del conflicto.
Además, Lavrov aseguró que Rusia sigue comprometida con las propuestas discutidas durante la cumbre celebrada en 2025 entre los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump en Anchorage, Alaska, aunque el contenido de esas iniciativas nunca fue difundido oficialmente.
Por su parte, Rubio afirmó que Estados Unidos sigue dispuesto a desempeñar un papel de mediador y sostuvo que Washington es, probablemente, el único actor internacional con capacidad para facilitar un acuerdo entre Moscú y Kiev.
«Tenemos que mantener una relación con el Gobierno ruso, aunque existan profundas diferencias», había señalado el funcionario estadounidense en la víspera del encuentro, al remarcar que ambas potencias poseen los mayores arsenales nucleares del mundo.
Además de Ucrania, ambos funcionarios abordaron la situación en el Golfo, la normalización del funcionamiento de las misiones diplomáticas y respaldaron la reanudación de la cooperación entre Roscosmos y la NASA, así como un mayor intercambio parlamentario y cultural.
La UE aprobó un nuevo paquete de sanciones
Mientras se desarrollaba la reunión en Manila, los países de la Unión Europea (UE) alcanzaron un acuerdo para aprobar el vigésimo primer paquete de sanciones contra Rusia, destinado a aumentar la presión económica sobre Moscú.
Entre las principales medidas figura la extensión por 12 meses del tope al precio del petróleo ruso, fijado en US$44,10 por barril, además de nuevas restricciones al sistema financiero, plataformas de criptomonedas y comercio energético.
El paquete también incorpora 32 bancos rusos a la lista de entidades sancionadas y establece nuevas limitaciones para el transporte de gas natural licuado ruso hacia terceros países.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que las sanciones «continúan debilitando los cimientos económicos del esfuerzo bélico de Rusia», mientras que el presidente del Consejo Europeo, António Costa, afirmó que el bloque mantiene un apoyo «inquebrantable» a Ucrania.
Ataques con drones dejaron muertos en Rusia
En paralelo, los combates continuaron con intensidad. Las autoridades rusas informaron que los ataques ucranianos con drones dejaron al menos tres muertos y ocho heridos en las regiones de Vorónezh, Bélgorod y en la península de Crimea, anexionada por Rusia en 2014.
Entre las víctimas se encuentra un niño de tres años, fallecido tras el impacto de un dron contra una vivienda en Vorónezh, según informó el gobernador regional.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró haber derribado 223 drones ucranianos durante la madrugada, interceptados en diversas regiones del país y sobre el mar de Azov.
Al mismo tiempo, Ucrania anunció la paralización de la actividad en todos sus puertos marítimos, luego de que armadores suspendieran el ingreso de buques debido al incremento de los bombardeos rusos sobre infraestructuras portuarias y embarcaciones comerciales en el mar Negro.
El ministro de Agricultura ucraniano, Tarás Bisotski, explicó que la decisión fue tomada por las compañías navieras tras una serie de ataques con drones y misiles que afectaron a varios barcos mercantes y provocaron víctimas entre sus tripulaciones.
El Gobierno de Kiev denunció que la ofensiva rusa representa una amenaza para la seguridad alimentaria mundial y solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para analizar la situación.









