Los principales distribuidores de alimentos de Francia, entre ellos Carrefour, Leclerc, Intermarché y System U, anunciaron que no venderán carnes ni aves de corral procedentes de Sudamérica, incluso si la Unión Europea (UE) firma este sábado 17 de enero el acuerdo comercial con el Mercosur.
La postura fue expresada en nombre de la “soberanía alimentaria” y busca mitigar el impacto del tratado entre la UE y el bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que genera un fuerte rechazo en el sector agropecuario francés.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmará el acuerdo de libre comercio, pero las grandes cadenas de distribución advirtieron que esa decisión no implicará la llegada de carne sudamericana a sus góndolas.
“No, no lo haremos. Es un compromiso firme”, afirmó Thierry Cotillard, presidente del grupo Les Mousquetaires, que agrupa a los supermercados Intermarché y Netto. En declaraciones a FranceInfo, aseguró que Carrefour, System U y Leclerc mantendrán la misma posición. “Podemos tranquilizar a los agricultores en cuanto a que no compraremos estos productos en el extranjero”, añadió.
Cotillard remarcó que la gran distribución representa cerca del 40% del mercado francés y subrayó la responsabilidad del sector tras la aprobación del acuerdo.
En la misma línea, el director general de Carrefour, Alexandre Bompard, consideró que “la adopción del acuerdo con el Mercosur tendrá un impacto bastante limitado”. Según detalló, “el 100% de las aves de corral son francesas, el 97% de la carne de res es francesa y el 100% de la carne de cerdo es francesa”. “No habrá cambios”, enfatizó.
Los agricultores franceses figuran entre los sectores más críticos del acuerdo, al advertir que la reducción de aranceles derivará en una competencia desleal frente a productos importados que, según denuncian, utilizan pesticidas prohibidos en la Unión Europea.
En los últimos días, productores agrícolas volvieron a manifestarse con tractores en París para exigir medidas al Gobierno francés y expresar su rechazo al tratado.

Ante estas críticas, la Comisión Europea se comprometió a reforzar la legislación sobre residuos de pesticidas y anunció la prohibición total de tres sustancias: tiofanato-metilo, carbendazima y benomilo. Además, informó que aumentará un 50% los controles sobre las importaciones agrícolas realizadas fuera del territorio comunitario en un plazo de dos años.
Mientras el acuerdo avanza a nivel institucional, el debate sobre su impacto en el agro europeo sigue abierto en Francia y en el resto de la UE.
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