El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a endurecer su discurso contra el gobierno de Cuba durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y anticipó que su administración buscará un “cambio fundamental” en la situación de la isla.
Trump calificó a Cuba como un “Estado absolutamente fallido” y afirmó que el gobierno comunista se encuentra bajo “la mayor presión que ha soportado jamás”. También acusó a las autoridades cubanas de mantener vínculos con organizaciones que Washington considera radicales.
Las declaraciones provocaron una reacción inmediata de la delegación cubana, que abandonó la sala cuando Trump comenzó a referirse a la situación de la isla.
Cuba rechazó las acusaciones de Trump
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, rechazó las declaraciones del mandatario estadounidense y sostuvo que Cuba “no es una amenaza para EE.UU. ni para ningún país”.
“Ninguna de las falsedades del Presidente de EE.UU. en la ONU y ninguna calumnia pueden ni podrán negar” el derecho de Cuba a ser un país independiente y soberano, afirmó Rodríguez en redes sociales.
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, acusó a Trump de recurrir a “la mentira” para justificar la presión económica sobre la isla y defendió el derecho de Cuba a su soberanía y autodeterminación.
El cruce se produce en un contexto de creciente tensión entre Washington y La Habana. Durante su discurso, Trump aseguró que su gobierno busca modificar sustancialmente la situación de Cuba y destacó el papel de su secretario de Estado, Marco Rubio, en la política hacia la isla.
Trump advirtió sobre el uso de la fuerza en América Latina
La política hacia Cuba formó parte de un discurso más amplio de Trump sobre América Latina y el Caribe, en el que defendió las operaciones estadounidenses contra grupos vinculados al narcotráfico y advirtió que Washington está dispuesto a utilizar su poderío militar para proteger sus intereses.
“Nuestras acciones en Venezuela son prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra el país echen raíces en ninguna parte del hemisferio occidental”, sostuvo.
En ese marco, Trump afirmó que, “de ser necesario”, Estados Unidos utilizará su poderío militar para salvaguardar sus “intereses nacionales vitales”.
El presidente estadounidense también apuntó contra México, al señalarlo como el “epicentro” de la violencia vinculada con los cárteles de la droga. Según Trump, el país debe recuperar el control de su territorio, en línea con su política regional de combate al narcotráfico.
Respecto de Venezuela, repasó las acciones de su administración contra el gobierno de Nicolás Maduro y su relación actual con el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez. También destacó un acuerdo petrolero que, según afirmó, contribuirá a reducir el precio de los combustibles.
Durante su intervención, Trump defendió además los ataques estadounidenses contra presuntos grupos terroristas en el Pacífico y el Caribe, y los comparó con organizaciones como ISIS.
La delegación cubana no fue la única que se retiró de la Asamblea General durante el discurso: representantes de Irán también abandonaron la sala cuando Trump comenzó a referirse a los ataques militares contra ese país.
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