El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo este miércoles una nueva reunión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la que abordaron la reanudación de las negociaciones nucleares con Irán, en un contexto de creciente tensión regional y advertencias cruzadas sobre una posible escalada militar.
En su séptimo encuentro desde el inicio del segundo mandato del republicano, Netanyahu llegó a Washington con un objetivo claro: influir en la próxima ronda de conversaciones entre Washington y Teherán para endurecer las condiciones de un eventual acuerdo nuclear. La visita, más discreta de lo habitual y sin acceso a la prensa, se produjo tras las negociaciones indirectas celebradas la semana pasada en Omán.
Tras el encuentro, Trump aseguró que no se alcanzaron definiciones concretas, aunque dejó en claro su postura. “No se llegó a nada definitivo, salvo que insistí en que las negociaciones con Irán continúen para ver si se puede llegar a un acuerdo”, escribió en Truth Social. El mandatario agregó que también dialogaron sobre “el enorme progreso que se está logrando en Gaza y en la región en general”.
Las exigencias de Israel
Antes de viajar a Washington, la oficina de Netanyahu había anticipado que el primer ministro buscaría que cualquier entendimiento no se limite al programa nuclear iraní. Según trascendió, Israel pretende que el acuerdo incluya restricciones al programa de misiles balísticos de la República Islámica y el fin del apoyo a grupos armados como Hamás y Hezbolá.
“Presentaré al presidente nuestra perspectiva sobre los principios de estas negociaciones, que son esenciales no solo para Israel, sino para todos los que buscan paz y seguridad en Oriente Medio”, sostuvo Netanyahu antes de partir.
De acuerdo con fuentes israelíes citadas por medios estadounidenses, Tel Aviv mantiene un fuerte escepticismo sobre el rumbo de las conversaciones y busca garantizar su libertad de acción militar en caso de que fracasen. Incluso, según CNN, Netanyahu tenía previsto discutir con Trump posibles opciones de intervención militar contra Irán, mientras Israel prepara planes de contingencia ante un eventual colapso del diálogo diplomático.
Una fuente israelí advirtió que existe preocupación por el ritmo de recuperación del arsenal iraní tras la llamada “Guerra de los 12 Días” en junio pasado. Según esa evaluación, si no se actúa, Teherán podría contar con entre 1.800 y 2.000 misiles balísticos en cuestión de semanas o meses.
Trump, por su parte, ha reiterado en los últimos días que, si bien cree que Irán quiere llegar a un entendimiento, no dudará en endurecer su postura. “Creo que serían tontos si no lo hicieran”, afirmó en una entrevista, y advirtió que tomaría “medidas muy duras” si Teherán se niega a pactar.
El presidente también señaló que cualquier acuerdo deberá implicar “sin armas nucleares, sin misiles”, y confirmó que evalúa enviar un segundo grupo de ataque con portaaviones como parte del refuerzo militar estadounidense en la región. En paralelo, Washington ya desplegó un portaaviones, destructores y sistemas de defensa aérea en las proximidades de Irán.









