La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo una histórica victoria en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, donde se convirtió ampliamente en la fuerza más votada y dejó muy atrás a la Unión Cristianodemócrata (CDU) del canciller Friedrich Merz.
Las primeras proyecciones de las cadenas públicas ARD y ZDF situaron a AfD en torno al 44,5% de los votos, más del doble del 20,8% que había conseguido en las elecciones de 2021. La CDU, en cambio, cayó hasta aproximadamente el 18%, después de haber obtenido el 37,1% en los últimos comicios. La Izquierda quedó en tercer lugar, con entre 9% y 9,5%, seguida por Los Verdes, con 8,5%, y el Partido Socialdemócrata (SPD), con entre 8% y 9%.
El resultado representa el mayor triunfo electoral de AfD en una elección regional y deja a la formación ante la posibilidad de intentar acceder por primera vez al gobierno de uno de los estados federados alemanes. Sin embargo, la llegada de la ultraderecha al Ejecutivo regional todavía no está asegurada, ya que la distribución definitiva de las bancas y el desempeño de los partidos menores serán determinantes para establecer si consigue una mayoría suficiente.
AfD reclama el derecho a formar gobierno
La colíder de AfD, Alice Weidel, calificó el resultado como “histórico” y un “mandato muy claro para formar gobierno”. “El partido más fuerte siempre tiene el mandato de formar gobierno”, afirmó, y aseguró que su formación está dispuesta a conversar con otras fuerzas políticas.
El candidato de AfD a primer ministro regional, Ulrich Siegmund, también celebró el resultado. “Hemos hecho historia en este Estado”, sostuvo, y extendió “una mano a todas las fuerzas democráticas que deseen mejores políticas”. Sin embargo, aclaró que cuestiones como la migración y la seguridad “no son negociables”.
AfD nunca formó parte de un gobierno regional ni nacional debido a que los partidos tradicionales mantienen una política de aislamiento hacia la formación ultraderechista. Por eso, el resultado de Sajonia-Anhalt pone a prueba el denominado “cordón sanitario” que hasta ahora le impidió acceder a los Ejecutivos.
Uno de los factores decisivos será el desempeño de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW). El partido populista de izquierda superó el umbral del 5% según las primeras proyecciones y, de confirmarse, tendrá representación en el Parlamento regional y podría convertirse en una pieza clave para definir la futura coalición de gobierno.
Sin embargo, la colíder de BSW, Amira Mohamed Ali, descartó apoyar tanto al candidato de AfD como al actual ministro presidente, el conservador Sven Schulze. “Tras las elecciones, haremos exactamente lo que dijimos que haríamos”, afirmó, y reclamó un candidato independiente para gobernar Sajonia-Anhalt.
Ali propuso además “un nuevo modelo: un ministro presidente reconocido como no partidista que gobierne con mayorías rotatorias, involucrando a todo el Parlamento”. La dirigente consideró que los resultados representan una “enorme bofetada” para el canciller Friedrich Merz.
Duro golpe para la CDU de Merz
La derrota de la CDU representa uno de los principales impactos políticos de la elección. El partido perdió aproximadamente la mitad del respaldo que había obtenido en 2021, cuando consiguió el 37,1% de los votos y se impuso como la principal fuerza de Sajonia-Anhalt.
El propio Sven Schulze reconoció la derrota y felicitó a AfD. “Vivimos en una democracia y quiero felicitar al ganador de las elecciones”, afirmó. “El ganador de las elecciones, la AfD, es ahora la fuerza política más fuerte en el Parlamento regional”, admitió.
Schulze evitó, por el momento, pronunciarse sobre su futuro al frente de la CDU regional y señaló que deberá esperar a la reunión de la dirigencia partidaria prevista para este lunes. Dentro del partido ya existen voces que reclaman tanto su continuidad como un cambio de liderazgo.
Una señal de alcance nacional
La elección de Sajonia-Anhalt trasciende las fronteras del estado federado y profundiza la presión sobre el gobierno de Merz. La fuerte expansión de AfD en el este del país vuelve a poner en el centro del debate la estrategia de los partidos tradicionales para contener a la ultraderecha.
El crecimiento de AfD se apoya especialmente en un discurso centrado en el endurecimiento de la política migratoria, la seguridad y las críticas a los partidos tradicionales, en un contexto marcado además por el malestar económico y el aumento del costo de la energía.
La participación electoral alcanzó un récord del 76,5%, lo que reflejó una fuerte movilización del electorado. El resultado consolida al partido ultraderechista como uno de los principales actores de la política alemana y aumenta la presión sobre la CDU de cara a las próximas elecciones regionales y a las federales previstas para 2029.
Por ahora, la incógnita pasa por saber si el histórico resultado de AfD se traducirá en poder institucional. El escrutinio definitivo y la distribución de las bancas determinarán si la ultraderecha puede gobernar en solitario o deberá enfrentar un nuevo bloqueo de los demás partidos.









