Luego de una semana en la que la cuestión Malvinas ocupó un lugar central en la agenda mediática, el Gobierno del Reino Unido salió al cruce del presidente Javier Milei por su nuevo reclamo de soberanía sobre las islas, expresado durante la cadena nacional del jueves pasado.
El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, aseguró que las Islas Malvinas “son británicas” y remarcó que el compromiso del Reino Unido con el archipiélago es “absoluto e inquebrantable”. Además, consideró que las declaraciones de Milei dicen más sobre “la política interna en Argentina que sobre las islas Malvinas” y justificó la posición británica en la voluntad de los habitantes del archipiélago: “Las islas Malvinas son británicas porque los isleños de Malvinas eligen ser británicos”.
Como respaldo, Streeting hizo referencia al referéndum de 2013, en el que el 99,8% de los votantes se pronunció a favor de permanecer como Territorio Británico de Ultramar. La administración de las islas reivindicó aquel resultado y sostuvo que “los isleños de las Malvinas ejercieron su derecho a la autodeterminación”. También recordó la guerra de 1982 y afirmó que ese derecho “a menudo” ha debido ser defendido.
La postura fue defendida desde Londres por la ministra para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, quien afirmó: “Las únicas personas que pueden decidir el futuro de las Malvinas son los propios isleños de las Malvinas”. En tanto, el parlamentario laborista James MacCleary cuestionó duramente a Milei y sostuvo que sus declaraciones son “amenazas imprudentes y peligrosas”. “Las islas Malvinas son territorio soberano británico y así seguirá siendo”, agregó.
En Downing Street, en tanto, buscaron combinar la defensa de la posición británica con un mensaje de distensión hacia la Argentina. Un vocero del primer ministro Andy Burnham señaló que las Fuerzas Armadas “están en alerta las 24 horas de los siete días de la semana para proteger al Reino Unido y sus intereses”, aunque destacó: “Mantenemos una relación diplomática con la Argentina y, desde nuestra perspectiva, queremos seguir fortaleciéndola”.
La respuesta de los isleños
Desde las islas también minimizaron el impacto de las declaraciones del Presidente. El titular de la Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas, Jack Ford, afirmó que para los habitantes del archipiélago se trata de una posición conocida. “La reacción de la mayoría de la gente en las Malvinas es que esto no es nada nuevo. Son palabras que hemos escuchado salir de Argentina durante muchos años”, señaló.
Ford también relativizó las advertencias argentinas contra las empresas que participan del proyecto petrolero Sea Lion. Según explicó, las compañías “están muy acostumbradas” a ese tipo de presiones y “continuarán prosperando a pesar de los desafíos”.
Por su parte, el representante del Gobierno de las Islas Malvinas ante el Reino Unido y Europa, Richard Hyslop, insistió en la misma línea y defendió la autodeterminación como un derecho reconocido por la Carta de la ONU. “Las únicas personas que pueden decidir el futuro de las Malvinas son los propios isleños”, afirmó en X.
El petróleo, en el centro de la disputa
Más allá del reclamo territorial, la explotación de hidrocarburos aparece como uno de los principales puntos de tensión. Durante su cadena nacional, Milei anunció que su Gobierno buscará endurecer las sanciones contra empresas que participen de actividades petroleras sin autorización argentina, en referencia al proyecto Sea Lion, impulsado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.
El Presidente advirtió que el desarrollo petrolero podría profundizar la presencia británica en el Atlántico Sur y planteó la necesidad de actuar antes de que comience una explotación a gran escala. Londres, en cambio, considera que el desarrollo de los recursos naturales forma parte de las facultades de los habitantes de las islas.
La incógnita de Estados Unidos
Otro elemento que Milei incorporó a su discurso fue el escenario internacional. El mandatario destacó las recientes declaraciones de su par estadounidense, Donald Trump, quien confirmó que su administración está revisando la posición de Estados Unidos sobre la disputa por las islas.
Washington todavía no anunció un cambio formal y mantiene, por ahora, una posición de neutralidad. Milei, sin embargo, interpretó la revisión como una señal favorable y habló de “vientos de cambio” alrededor del reclamo argentino.
Por el momento, Londres mantiene una postura firme: no contempla negociar la soberanía de las islas mientras sus habitantes sostengan su actual posición.









