El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este miércoles que el objetivo de la administración de Donald Trump tras la captura de Nicolás Maduro es promover una transición política en Venezuela, orientada a construir “una Venezuela amigable, estable y próspera”, con “elecciones libres y justas”.
Durante una audiencia ante el Senado, Rubio advirtió que el proceso no será inmediato. “Esto no va a suceder en semanas. Va a tomar algún tiempo”, subrayó al explicar la estrategia estadounidense hacia el país sudamericano.
Las declaraciones se produjeron tras el operativo del 3 de enero en Caracas, que derivó en la captura de Maduro, actualmente detenido en una cárcel de Nueva York. El ex mandatario enfrenta cargos por narcoterrorismo y se declaró inocente.
Rubio elogió la acción y afirmó que “fue un esfuerzo de cumplimiento de la ley realizado sin víctimas entre las fuerzas estadounidenses”. Legisladores demócratas, en cambio, cuestionaron la operación y la calificaron como “un acto de guerra ilegal” que podría derivar en un compromiso prolongado de reconstrucción del país.
En el plano económico, Rubio anunció que los ingresos provenientes de la venta de petróleo venezolano serán depositados en una cuenta controlada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Según explicó, las autoridades venezolanas deberán presentar un presupuesto mensual para su aprobación en Washington antes de poder utilizar los fondos.
“La idea es generar recursos para estabilizar Venezuela y al mismo tiempo garantizar que los ingresos del petróleo beneficien al pueblo y no solo a los funcionarios del gobierno”, sostuvo. Además, precisó que Estados Unidos decidirá “en qué se puede y en qué no se puede usar el dinero”, bajo lo que describió como “un mecanismo de corto plazo”.
Rubio agregó que “una cantidad sustancial de esos fondos se utilizará para comprar medicamentos y equipos directamente a Estados Unidos” y aseguró que el liderazgo venezolano ha sido “muy cooperativo” en ese sentido.
En materia energética, el funcionario reveló que la presidenta interina Delcy Rodríguez se comprometió a abrir el sector petrolero venezolano a empresas estadounidenses, otorgarles acceso preferencial a la producción y destinar los ingresos del crudo a la compra de bienes estadounidenses.
Respecto del escenario militar, Rubio fue enfático al señalar que Estados Unidos no contempla una nueva intervención armada en Venezuela.
“Les puedo asegurar con total certeza que no estamos preparando ni tenemos la intención de tomar ninguna acción militar en Venezuela”, afirmó. Sin embargo, advirtió que Washington no descarta el uso de la fuerza si el gobierno interino no coopera. “Estamos preparados para usar la fuerza para garantizar la máxima cooperación si otros métodos fracasan”, declaró ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
En ese contexto, recordó que Estados Unidos desplegó la mayor presencia militar en aguas de América Latina en décadas y confirmó la intercepción de al menos siete petroleros utilizados para exportar crudo venezolano, en una ofensiva contra una flota clandestina que transportaba petróleo sancionado.
Mientras tanto, Rodríguez rechazó esta semana las “órdenes de Washington sobre la política venezolana” y denunció la interferencia estadounidense, en medio de tensiones internas por las reformas del sector petrolero y el malestar de sindicatos y partidos de izquierda.
Trump anunció tras la captura de Maduro que trabajará con Rodríguez en esta etapa de transición, aunque mantiene contactos con la líder opositora María Corina Machado, a quien recibió en la Casa Blanca. Rubio, por su parte, tenía previsto reunirse con la dirigente opositora en el Departamento de Estado.









