Un mega emprendimiento sustentable en el corazón del Cerro

Cada vez falta menos para descubrir la obra que se está desarrollando hace más de un año en plena Avenida Rafael Núñez al 4580. Se trata del Mercado de Las Rosas, un emprendimiento que abarca 6 mil metros cuadrados y con características “eco – friendly”

Empieza la cuenta regresiva para descubrir la obra que se está desarrollando hace más de un año en plena Avenida Rafael Núñez al 4580. Con la llegada de la primavera, abrirá sus puertas la primera etapa de este emprendimiento que abarca 6 mil metros cuadrados en el Cerro de las Rosas y que será sin dudas un nuevo pulmón verde para la zona.

En esta etapa inicial, la propuesta tiene como centro de la escena un pequeño y cálido jardín botánico que antecede a un gran vivero con variedad de plantas y objetos de decoración exclusivos para ambientar interiores y exteriores.

Diferenciándose de otros mercados, este espacio estará totalmente ornamentado con plantas y objetos que el público podrá adquirir; cada objeto formará parte de la ambientación del mercado y tendrá su precio puesto.

Emprendimiento amigable al ambiente

Como una propuesta “eco-friendly”, el inmenso vivero que se montó en el lugar, se abastece en un gran porcentaje de energía producida a partir de paneles solares y gran parte de la arquitectura del lugar deja ver la utilización de objetos reciclados, ya que sus creadores pusieron el eje en la sustentabilidad del lugar. 

Para la energía se dispone de 24 paneles solares y un conjunto de baterías. El sistema de energía solar genera electricidad para el circuito de iluminación, facturación y computadoras. Durante las horas de mayor generación, el excedente de energía primero carga las baterías y luego lo entrega a la red de EPEC. Ante un corte de energía, las baterías funcionan como sistemas de alimentación ininterrumpida, para seguir funcionando inclusive de noche.

Todos los residuos serán clasificados en húmedos, secos y, en el futuro, ‘fracción resto’ por cada local gastronómico. De esta manera los reciclables y reutilizables serán retirados y gestionados por una cooperativa. Los orgánicos serán compostados para elaborar sustratos que se usan y venden fraccionados en Mercado de las Rosas.

El resto de los residuos, un 10% aproximadamente, se dispone como un RSU (Residuos Sólidos Urbanos) convencional. Se embolsa y lo retira para su disposición final el municipio.

En el caso del agua de riego para el vivero, se tiene en cuenta este principio rector y se aprovecha el agua de lluvia y aires acondicionados para tal fin. El agua potable que se utilizará para el espacio gastronómico que también tendrá, será reutilizada para riego y baños.

En dos procesos continuos, se le quita el sobrenadante y el sedimento, luego se filtra y así se acopia para el sistema de riego por goteo. El sistema de asperjado que requieren diferentes especies a diario se obtiene de un pozo que toma el vital elemento de una napa a poco más de 30 metros de profundidad.

El lugar tendrá un sector para compostar los residuos que se generen en el patio gastronómico que luego, utilizarán en el vivero y en el caso de los residuos secos, se los entregarán a cooperativas para su reutilización, lo que lo convierte en un emprendimiento de triple impacto.

Para llenar el estómago

El lugar cuenta con tres fachadas, la de Rafael Núñez, la de García Lorca, un camino peatonal que las conecta y fusiona de norte a sur, la tercera fachada. En ellas, se situara próximamente el paseo gastronómico que invita a disfrutar el parque del lugar durante el día, ofreciendo desayunos, almuerzos, meriendas, cenas y after office, siempre respetando los protocolos vigentes, pero con la posibilidad también de disfrutar el verde del lugar, su extenso paseo con frondosos árboles que hoy tienen un especial cuidado y le otorgan frescura a este sitio donde el aire libre es un llamador.

A las marcas que se sumarán al paseo gastronómico, los creadores del lugar los invitaron a formar parte del cuidado del ambiente y con el reciclado como reto, la no utilización de plástico de un solo uso, la separación de los residuos y el empleo de materiales biodegradables.

Galería de arte a cielo abierto

Otro dato a destacar del proyecto es la iniciativa de fomentar la cultura de Córdoba, a partir de la utilización a futuro del espacio como galería de arte a cielo abierto, en la que participarán diferentes artistas para mostrar su arte. Además, el lugar va a estar repleto de artesanías y creaciones de artistas locales; las pinturas, esculturas y la música dominarán la escena del lugar, presentando así una propuesta holística para todos los cordobeses.

El negocio estará a la vanguardia en cuanto a tecnología, ya que todo estará a la venta con código QR, concepto distinto porque si bien, habrá productos en galería y vivero, todos los objetos que forme parte de la estética del lugar podrán ser adquiridos.

Este emprendimiento, que prevé un desarrollo en etapas, comenzó a gestarse durante el 2020, y la pandemia hizo que se demoren los tiempos, los cuales fueron aprovechados para el diálogo con los vecinos del sector, a quienes les abrieron las puertas para conocer el emprendimiento y sentirse parte del mismo. El lugar tendrá un paso peatonal, que une calle Rafael Núñez, con su paralela, Jiménez de Lorca, por lo que cualquier vecino podrá hacer uso del mismo para circular, incluso disfrutar de este nuevo espacio verde que dispondrá de bancos para disfrutar la sombra de los árboles del lugar.

Concepto natural

“El proyecto plantea un concepto relacionado a algo con lo que estamos todos familiarizado, la naturaleza. Con independencia del nivel de conciencia con el que nos relacionemos con ella, a todos, en mayor o menor medida, nos cautiva. Sentir la naturaleza, verla, tocarla, olerla, escucharla, vivirla. Que nos contenga y contenerla. Reproducimos un espacio para emocionarnos con la vegetación, el agua, el aire, los aromas. Proponemos, además de contemplar un árbol, interactuar con él, disfrutar de su sombra. Para bocetar esa propuesta, intervenimos los espacios con diferentes elementos y propuestas para que cada uno se lo apropie como mejor lo sienta. Interactuar con La Naturaleza, registrarla. Dejar que nos dé y que nos permita devolverle”, expresa José Peretti, uno de los creadores de este lugar.

“A raíz de la pandemia, muchos de nosotros entendimos lo esencial de inhalar naturaleza. La idea de refugiarnos al aire libre, nos empezó a hacer sentido. Por esta razón, es que, en este proyecto, revelamos un espacio al aire libre que exhibe diversos componentes que nos sugieren apropiarnos de él de múltiples maneras. Plantas, compost, macetas, fuentes, pérgolas, esculturas, glorietas, piedras, un helado, juegos de jardín, hamacas, un café, un sillón, una fruta, un camastro, una flor, un fogón, una carne asada. Todo expuesto como en un gran salón bajo un cielo brillante” afirman sobre la esencia del desarrollo.

En busca de la biomímesis

“El concepto del espacio que proponemos busca entrenarnos, hacer gimnasia y generarnos hábitos en la biomímesis. Esta ciencia hace referencia al proceso de entender y aplicar a problemas humanos soluciones procedentes de la naturaleza. Planteamos la idea de generar un espacio donde poder aprender a emularla. Nosotros como operadores, con nuestros clientes y proveedores, inclusive con nuestros vecinos que tal vez no eligen ser parte, pero lo son por su condición. Desarrollar el concepto de la corresponsabilidad frente a la potencial problemática que sugiere el desarrollo y observar, comprender y aplicar soluciones procedentes de la naturaleza a los problemas humanos, en forma de principios biológicos. Así es que, coherente con nuestra filosofía, la totalidad del proyecto está construido con materiales reutilizados” detalla Peretti.

 
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