Trabajadores, ¿cómo estamos en Argentina?

Carta de nuestros lectores

Sr. Director:

No debe cabernos ninguna duda. Nuestra Organización Gremial, en particular la máxima conducción, la CGT; la herramienta histórica que construyeron los trabajadores en su tiempo; mujeres y varones, para la defensa de sus derechos, ya no nos sirve; ha pasado a ser un elemento inútil, vacío de contenido,  por la acción depredadora y condenable de quienes llegaron a su conducción sin el aval de los trabajadores,  ostentando el marcado afán de asociarse a gobiernos y patronales, para pactar acuerdos con ellos, imposible de llevar a cabo, por ser antagónicos los intereses de uno y otro. Ello trajo aparejado un enorme retroceso de la conciencia de clase, con un grave y cuantioso perjuicio para nuestros derechos, bajo el disfraz de flexibilización laboral.

Uno de los asertos más notables de nuestro extinto compañero Agustin Tosco, y con plena vigencia, sostenía que: Nosotros los trabajadores, (en referencia a los de nuestro país); “Estamos por la unidad de los trabajadores en una sola CGT; pero si esa CGT va a estar domesticada y al servicio de los poderosos; a los trabajadores no nos sirve más”.

La denominada Ley de Asociaciones Profesionales prescribe que la organización de los trabajadores está montada en TRES INSTANCIAS; el primer nivel es lo que denominamos EL GREMIO, EL SINDICATO; el segundo nivel está compuesto por las Uniones, Federaciones etc; y el tercer nivel, es la Confederación General de los Trabajadores, CGT.

Los trabajadores, mujeres o varones, según esa norma legal, solo podemos votar en forma directa, a quienes van a conducir el GREMIO.

En el segundo y tercer nivel, que son quienes hablan y deciden el accionar del movimiento obrero a nivel nacional, los trabajadores no tenemos participación directa en su elección. Por esa razón, al no ser designados por el voto de los trabajadores; quienes arriban a ejercer el mando supremo de la clase; obran según su propio e individual dictamen, aferrados y amparados a una inadmisible práctica, absolutamente bochornosa y antidemocrática. Este mecanismo perverso, que se “acomodó” y se dispuso por ley para tener bajo su control a la clase trabajadora, es lo que explica que se haya llegado a un nivel de decadencia y putrefacción de nuestra organización, que no tiene vuelta.

Estamos persuadidos que esta metodología, esa ley; no sufrirá variantes o cambios que corrijan este aspecto injusto, por lo menos en los tiempos presentes; pues los primeros interesados en que ello no ocurra son los jerarcas que ostentan dichos cargos, designados por ellos mismos, bastardeando los reales intereses de los trabajadores; por lo cual fueron llamados, con alguna honrosa excepción; repulsivamente, popularmente, como la “BUROCRACIA SINDICAL”.

En los estatutos internos de los gremios, casi en su totalidad, existen clausulas que indican que el máximo poder de decisión lo tienen las asambleas de los trabajadores, donde cada trabajador expone su propio criterio sobre los temas que se tratan, sin delegar en nadie su representación. Así debiera ser para designar a los máximos dirigentes del movimiento obrero, evitando así que ocupen ese valioso escalón, personas que ni han trabajado nunca y que incluso algunos son empresarios, o directamente delincuentes. Gustan ellos tener buenas relaciones con los gobernantes de turno, (así sean los mismísimos poderosos que encararon los múltiples golpes de estado que hubo en el país), que por cierto les dan calurosamente la bienvenida, ya que, estableciéndose esa relación, les caen “como anillo al dedo”; son los “SOCIOS” ideales para ejercer el trabajo sucio, para frenar, para impedir, para obstaculizar los reclamos y movilizaciones de los trabajadores y el pueblo en su conjunto.

Atento a lo aquí planteado, y ya un hecho visible, por lo menos desde la década del cincuenta hasta el presente, recurriremos nuevamente al compañero A. Tosco en sus deducciones: “La organización gremial, está llamada a cumplir un rol preponderante para la información y el esclarecimiento de los trabajadores; aunque la LIBERACIÓN avanzará con gremio, o sin ellos”. Asimismo puntualizaba que son indispensables dos condiciones para ese logro; “ORGANIZACIÓN Y CONCIENCIA”.

En virtud de ello, se precisa la construcción de una nueva organización a nivel popular, que apunte en esa dirección con la indispensable UNIDAD. Un número importante de trabajadoras y trabajadores, ya están encaminados para ese logro.

Compañeras, compañeros; con el debido respeto, nos invitemos a que evaluemos esta posibilidad para hacer frente a tamaño desafío. Encaremos con la convicción de siempre; al enemigo de clase ya lo conocemos, no tiene sentimientos y por ello es cruel e inhumano. La consigna clave que debemos sostener entre otras: es la enarbolada históricamente por tantas trabajadoras y trabajadores; LA LUCHA DEBE CONTINUAR.

Sin más, lo saludamos afectuosamente.

 

Taurino Atencio

 
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