La crisis económica y la caída de la imagen y de la intención de voto del presidente de la Nación, Mauricio Macri, forzó a Cambiemos dar un giro en su estrategia política. En medio de un escenario marcado por la volatilidad financiera y la desconfianza de los mercados, el jefe de Estado le propuso firmar un “acuerdo” a los dirigentes de la oposición que considera más propensos al diálogo. Sin embargo, lo que empezó como un gesto hacia la oposición, rápidamente se convirtió en una iniciativa contraproducente en términos políticos para la alianza oficialista.
La iniciativa fue presentada por Macri el viernes pasado. “He invitado a todos a firmar acuerdos, consensos sobre cosas básicas que vamos a respetar y que otros países ya han hecho hace rato”, afirmó Macri desde Neuquén, al inaugurar un oleoducto. “Esas herramientas nos permitirán decirle al mundo que esto que hemos empezado va a continuar y hace falta generosidad para acordar y llevar tranquilidad y futuro a todos los argentinos”, añadió.
Si bien el documento definitivo no se dio a conocer, durante el fin de semana trascendieron los 10 puntos que incluiría. Entre ellos se esconden las iniciativas que Cambiemos intentará llevar adelante en el futuro, en especial, si continúa al frente del Poder Ejecutivo.
En primer lugar, propuso crear empleo a través de una “legislación laboral moderna” y consolidar un sistema previsional “sostenible y equitativo”. Con estas palabras, el Gobierno volvió a poner sobre la mesa la reforma laboral, combatida por el sindicalismo crítico, y una profundización de la reforma previsional que, en su génesis, implica una drástica disminución de la evolución de las pensiones y jubilaciones.
Por otro lado, el documento propuso lograr y mantener el equilibrio fiscal, una exigencia que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le puso al Gobierno para desembolsar un millonario auxilio financiero. A su vez, la Casa Rosada sugirió sostener la “independencia” del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para que pueda reducir la inflación a valores similares a los que tienen los países vecinos. Cabe remarcar que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), difundido por el Central y elaborado en base a diversas consultoras y especialistas, elevó la expectativa inflacionaria a 40% para este año (ver página 4).
Además, Macri les propuso una mayor integración al mundo promoviendo el crecimiento de las exportaciones y reducir la carga impositiva a nivel nacional, provincial y municipal. También sugirió como consenso el respeto a la ley, los contratos y los derechos adquiridos y la consolidación de un sistema federal “basado en reglas claras” que permitan el desarrollo de las provincias y que impida que el gobierno nacional ejerza una discrecionalidad destinada al disciplinamiento político.
Finalmente, propuso a la oposición asegurar un sistema de estadísticas transparente, confiable y elaborado en forma profesional e independiente y el cumplimiento de las obligaciones con los acreedores. El último punto es clave para la Casa Rosada por los compromisos de deuda asumidos, en especial, con el FMI.
Massa y Lavagna, en contra de la iniciativa
Durante el fin de semana, el presidente Macri habló con los principales referentes de Alternativa Federal para convocarlos al diálogo. El primero en dar el visto bueno al convite fue el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey. No generó mucha sorpresa porque incluso dentro del peronismo Urtubey es visto como un satélite que orbita alrededor de la Casa Rosada. Sin embargo, dijo que la disposición al diálogo “no significa que estamos de acuerdo en todos los temas”. Por su parte, el senador nacional de Alternativa Federal, Miguel Ángel Pichetto, se encaminaba en la misma dirección que Urtubey. No obstante, propuso que el documento sea estudiado por las gobernaciones justicialistas y los sindicatos. El legislador sabe que los sindicatos nunca aprobarían una iniciativa que contemple una reforma laboral. En tanto, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, rechazó la negociación. “El Gobierno y sus ministros no tomaron contacto conmigo. No existe negociación posible, si las Pymes, los jubilados y el trabajo no están sobre la mesa”, recalcó. Finalmente, el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, calificó la iniciativa como “una operación de marketing” y propuso su propio documento con puntos clave de consenso.
Frigerio no descartó un encuentro con CFK
Pese al rechazo de los dirigentes peronistas, el ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio, aseguró que el diálogo en pos de acuerdos básicos “recién comienza”. Por otro lado, no descartó que el Presidente se reúna con la senadora nacional de Unidad Ciudadana, Cristina Fernández de Kirchner (CFK). De hecho, una de las principales críticas que provocó en Urtubey y Massa fue no haberle extendido la invitación a la ex presidenta. “No descarto para nada que pueda tener un encuentro con Cristina”, dijo Frigerio al ser consultado sobre este tema. Finalmente, dijo que recibieron “muchas adhesiones de diferentes sectores” a la idea y que cuantos más sean, “mejor”. La invitación de Macri fue celebrada por el empresariado. El presidente de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), Jaime Campos, respaldó el sábado pasado la propuesta y adhirió “al carácter prioritario de lograr los acuerdos básicos para fomentar el crecimiento sostenido y sustentable de todos los sectores y regiones del país”. También consiguió el visto bueno del secretario de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Natalio Grinman, quien aseguró que “la creación de empleo a través de una legislación laboral moderna es fundamental”.
Rossi criticó con dureza la propuesta
El jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria-PJ, Agustín Rossi, calificó el sábado pasado como un “mamarracho” la propuesta de acuerdo que el Gobierno trató de cerrar con parte del peronismo. “Lo que han hecho es muy desprolijo, un mamarracho: primero lanzaron el acuerdo a la prensa y después salieron a hablar con los protagonistas, o los que ellos entienden como protagonistas”, señaló Rossi. Además, sostuvo que “es un acuerdo más pensando en los mercados, en el Fondo que en el pueblo argentino” y lo comparó con la experiencia de 1999 para mantener la convertibilidad. Por último, Rossi evaluó que con la propuesta el Gobierno “por un lado trata de condicionar o de dejar en un lugar incómodo a la oposición dialoguista y por el otro buscan darle musculatura política a algo que logró el Gobierno esta semana que es rifar parte de las reservas para mantener el tipo de cambio”. Ayer, en tanto, el ex ministro de Salud Ginés González García consideró que el acuerdo “es una maniobra desesperada” porque, a su entender, Macri “está contra las cuerdas”. Por último, dijo que “el radicalismo también está desesperado” y solo apoya a este Gobierno el sector que ocupa cargos.









