Una intensa jornada electoral se vivió el domingo pasado en Formosa, Santa Fe, San Luis y Tierra del Fuego. En medio de un histórico apagón que afectó a todo el país (ver página 4 y 15), los ciudadanos de esas cuatro provincias se dirigieron a los centros de votación para renovar sus autoridades políticas.
Sin dudas, el caso de mayor importancia, por sus implicancias y repercusiones políticas a nivel nacional, fue Santa Fe, donde el peronista Omar Perotti le arrebató la gobernación al socialista Antonio Bonfatti. El candidato de Juntos obtuvo el 40,5% de los votos contra el postulante del Frente Progresista, Cívico y Social (FPCS), quien cosechó el 36,3%. El tercer lugar quedó la opción de Cambiemos, José Manuel Corral, quien sacó el 18,9% de los sufragios. De esta manera, tras 12 años de gobiernos socialistas, el peronismo volvió al Poder Ejecutivo de Santa Fe, en un año sensible por el rol que tendrán los gobernadores en las elecciones nacionales.
De hecho, las especulaciones respecto de la postura que asumiría Perotti con relación de las fórmulas presidenciales actuales no se hicieron esperar. No obstante, las declaraciones que el mandatario electo realizó ayer terminaron de zanjar las dudas. “He trabajado toda mi vida para el peronismo y hemos trabajado para unir Santa Fe. Ojalá hagamos lo mismo a nivel nacional, aspiramos a un proyecto nacional y espero que hasta último momento se trabaje para una unidad amplia del peronismo”, explicó Perotti sin dar nombres específicos.
De esta manera, el peronista se refirió a la inédita unión que le permitió acceder a la gobernación de Santa Fe. El armado político de la provincia se selló en febrero pasado y ya en ese entonces incluía al Partido Justicialista santafesino, todos los sectores del kirchnerismo y al Frente Renovador, en lo que fue una suerte de antesala de lo que recién en junio pudo lograrse a nivel nacional, con la incorporación de Sergio Massa al Frente de Todos.
Pese a que el peronismo ganó la provincia de Santa Fe, el socialismo retuvo Rosario. El candidato del FPCS, Pablo Javkin, se impuso en la ciudad con el 34,5% de los votos contra su contrincante del peronismo, Roberto Sukerman, quien obtuvo 33%. El intendente electo ganó una interna dentro del socialismo para luego competir contra Sukerman, pero es de origen radical. Tras declararse como ganador, Javkin dijo que será “un intendente presente en la calle, con mucha escucha, para cuidar la niñez y unir”.
Finalmente, la derrota del socialismo en Santa Fe supone un duro golpe para Consenso Federal 2030, el espacio político creado y liderado por el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna. El actual gobernador santafesino, Miguel Lifschitz, es uno de los pocos aliados que tiene el economista de cara a las elecciones generales de octubre próximo. Sin embargo, su capital político se diluyó con el triunfo del peronismo. A su vez, el apoyo del socialista quedó a medio camino cuando se enteró que el compañero de fórmula de Lavagna sería el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
Más allá de lo que significa el triunfo peronista en un distrito gobernado por el socialismo desde hace años, los resultados del domingo pasado son sugerentes de cara a los comicios generales de octubre. Con este triunfo, el justicialismo lleva 11 gobernaciones ganadas en lo que va del año. Cambiemos (ahora Juntos por el Cambio), retuvo Jujuy. Aún queda saber qué sucederá en Mendoza, Buenos Aires, y Capital Federal.









