A menos de un mes del cierre de las sesiones ordinarias en el Congreso, el oficialismo sigue sin conseguir los votos necesarios en el Senado para suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso) y enfrenta una resistencia compleja de sus principales aliados parlamentarios y de los gobernadores que suelen acompañar las iniciativas de la Casa Rosada, con la disputa por la distribución de fondos del Presupuesto 2027 y el proceso electoral del año próximo como principales escollos.
La aspiración oficial
Con la mira puesta en la reelección presidencial de 2027, el Gobierno pretende eliminar las primarias que se realizan en agosto para definir las candidaturas nacionales, con el objetivo de dificultar las alianzas en los espacios opositores, principalmente el peronismo, cada vez más dividido entre las huestes renovadoras encolumnadas detrás de Axel Kicillof y la dirigencia política tradicional aliada con el kirchnerismo bajo la batuta de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Sin embargo, pese a la necesidad del presidente Javier Milei de lograr la reforma electoral, la iniciativa ingresada en abril continúa empantanada en el Senado, lo que obliga al oficialismo a multiplicar las negociaciones para evitar que una de sus principales apuestas políticas termine naufragando en el recinto.
Además del poroteo, el oficialismo enfrenta un problema de calendario.
La Cámara Nacional Electoral advirtió sobre la necesidad de aprobar con anticipación cualquier modificación de las reglas electorales, ante la proximidad de los comicios de 2027.
La cuenta es concreta y el margen, cada vez más estrecho. La Libertad Avanza dispone de 21 senadores propios y necesita alcanzar los 37 votos para aprobar el proyecto. Esto implica sumar al menos 16 voluntades de otras bancadas, una meta que todavía esta lejos de poder asegurar.
En ese escenario, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quedó al frente de las conversaciones con los gobernadores dialoguistas, en un intento por transformar los acuerdos políticos y las demandas provinciales en respaldos legislativos.
Hasta ahora, el oficialismo habría conseguido acercar 11 de los 16 votos que necesita, aunque el desafío sigue siendo convertir esos compromisos en una mayoría efectiva.
Una negociación que mezcla votos y candidaturas
La estrategia oficial expone una de las principales dificultades de La Libertad Avanza: sus aliados no están dispuestos a acompañar automáticamente una reforma que puede alterar sus propios planes electorales.
La jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, decidió mantenerse al margen de la negociación directa, bajo el argumento de que las conversaciones están atravesadas por los acuerdos electorales que cada espacio pretende cerrar en sus respectivos distritos.
De esta manera, Santilli concentra una tarea que excede la discusión parlamentaria y se adentra en el complejo mapa de intereses provinciales.
Detrás de cada voto aparecen reclamos por obras públicas, recursos, decisiones regulatorias y condiciones para competir en las elecciones de 2027.
La Casa Rosada necesita que los gobernadores traduzcan sus posiciones políticas en instrucciones concretas para sus senadores.
La UCR, el primer frente de resistencia
El radicalismo aparece como uno de los principales obstáculos para el oficialismo. Aunque algunos gobernadores de la UCR se pronunciaron a favor de suspender las primarias, el bloque de diez senadores mantiene una posición dividida.
Los mandatarios de Corrientes, Juan Pablo Valdés; Santa Fe, Maximiliano Pullaro; y Chaco, Leandro Zdero se manifestaron a favor de avanzar con la suspensión de las primarias. Ese respaldo podría traducirse en los votos de Eduardo Vischi y Mercedes Valenzuela, por Corrientes, y de Eduardo Galaretto y Silvina Schneider, por Santa Fe.
A esos cuatro apoyos podría sumarse el del correntino Carlos “Camau” Espínola, aliado de Valdés, lo que permitiría al Gobierno acercarse a su objetivo.
Pero la situación de Mendoza agrega un componente electoral a la disputa. El gobernador Alfredo Cornejo todavía no definió si respaldará la iniciativa y busca garantías para que Luis Petri, hoy alineado con el espacio libertario, no compita en las elecciones provinciales bajo condiciones que puedan perjudicar al oficialismo mendocino. Cornejo también planteó la necesidad de evaluar los costos y beneficios del sistema de primarias, al que su provincia recurrió en distintas oportunidades. Cornejo tiene dos senadores que son claves para el Gobierno: los mendocinos Rodolfo Suárez y Mariana Juri.
También es una incógnita la posición de la santafesina Carolina Losada. En la vereda opuesta, Maximiliano Abad, Daniel Kroneberger y Flavio Fama directamente se oponen a la eliminación de las Paso
La división radical refleja que el Gobierno no puede dar por descontado el apoyo de un bloque que resulta decisivo para cualquier intento de reforma electoral.
La discusión excede además los intereses provinciales. Medios porteños indicaron que el bloque radical del Senado les transmitió a los gobernadores su preocupación por ocho bancas (sobre un total de diez) que deberán renovarse en 2027: dos por Corrientes, dos por Santa Fe, dos por Mendoza, una por Catamarca y otra por La Pampa.
La UCR busca preservar su peso en la Cámara alta, donde sus votos suelen resultar determinantes, para seguir siendo un interlocutor necesario del oficialismo y no quedar relegada en un eventual segundo mandato de Milei. Pero los libertarios persiguen justamente lo contrario: ampliar su representación propia para reducir la dependencia de los partidos aliados, algo que complica todas las negociaciones.
El PRO tampoco entrega sus votos
El otro foco de tensión es el PRO. Sus tres representantes en el Senado –Martín Goerling Lara, Andrea Marcela Cristina y María Victoria Huala– mantienen reparos frente a la eliminación de las primarias y defienden su continuidad.
La postura representa un problema adicional para Milei: incluso dentro de los espacios que acompañaron buena parte de su agenda legislativa, la reforma electoral no cuenta con un consenso automático como quisiera.
Los gobernadores ponen condiciones
Fuera de la UCR y el PRO, el oficialismo busca construir una mayoría con senadores vinculados a mandatarios provinciales de diferentes espacios políticos.
Entre quienes expresaron disposición a acompañar la suspensión de las Pasoaparecen Raúl Jalil, de Catamarca; Rolando Figueroa, de Neuquén; Claudio Vidal, de Santa Cruz; Martín Llaryora, de Córdoba; e Ignacio Torres, de Chubut.
Ese grupo podría aportar seis votos a través de los senadores Julieta Corroza, Guillermo Andrada, Natalia Gadano, José Carambia, Alejandra Vigo y Edith Terenzi.
Pero el apoyo tampoco está desligado de las negociaciones con la Nación. Para varios gobernadores, la discusión electoral es una oportunidad para insistir con demandas provinciales que siguen pendientes.
Santilli también intenta sumar a los senadores vinculados con Gustavo Sáenz, de Salta, y Hugo Passalacqua, de Misiones.
Sáenz condiciona su acompañamiento al tratamiento de cuestiones vinculadas con el Presupuesto 2027 y las Paso a la licitación para la privatización de Belgrano Cargas. Su objetivo es garantizar obras en dos ramales ferroviarios.
Passalacqua, por su parte, busca respuestas sobre la desregulación de la yerba mate y el financiamiento de obras en las rutas nacionales 12 y 14. Esos planteos se vinculan con los votos de Flavia Royón, por Salta, y Carlos Arce y Sandra Decut, por Misiones.
También hay rechazo aliado
Pero además, no todos los mandatarios dialoguistas están dispuestos a acompañar la iniciativa del oficialismo nacional. El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, rechaza la suspensión de las Paso y pretende mantener el sistema de primarias. Esa postura aleja del oficialismo los votos de Beatriz Ávila y Sandra Mendoza, dos apoyos que no podrán incorporarse al cálculo libertario mientras se mantenga la posición del mandatario provincial.
A su vez, los gobernadores Alberto Weretilneck, de Río Negro; Marcelo Orrego, de San Juan; Rogelio Frigerio, de Entre Ríos; y Carlos Sadir, de Jujuy, no cuentan con senadores de su mismo signo político, por lo que su eventual respaldo no se traduce directamente en nuevas voluntades dentro del recinto.
Si bien Santilli sostiene su optimismo respecto a la posibilidad de lograr la suspensión de las Paso, en otros despachos oficiales consideran que, si no se alcanza un acuerdo en las próximas semanas, la iniciativa perderá sentido.
Terminado octubre, el mes que el Gobierno se había fijado como límite para encaminar la reforma, fuentes de la mesa política admiten que resulta “muy difícil” concretar el objetivo: “Si no hay novedades antes del fin de semana, y no hay dictamen o acuerdo, sería muy difícil que se pueda avanzar”, reconoció uno de los integrantes del máximo órgano de coordinación con el Poder Ejecutivo la semana pasada.









