El escenario político y económico de cara a 2027 comenzó a ocupar un lugar central entre empresarios, inversores y representantes de compañías nacionales e internacionales. Si bien existe una valoración positiva en sectores del empresariado sobre el rumbo económico impulsado por Javier Milei, también crece una preocupación vinculada con la continuidad y las características que podría adoptar el Gobierno en un eventual segundo mandato.
El interrogante que aparece con mayor frecuencia no está centrado únicamente en la continuidad del programa económico, sino en qué versión de Milei podría gobernar a partir de 2027. En distintos encuentros empresariales, comenzó a plantearse si el Presidente profundizaría una estrategia pragmática para consolidar la recuperación o si prevalecería una postura más dogmática.
El tema estuvo presente en el Coloquio de IDEA, realizado en Mar del Plata, donde empresarios e inversores coincidieron en que, pese a sus cuestionamientos hacia las formas y el estilo presidencial, existe interés en que no se interrumpa el proceso económico iniciado por la actual administración.
La comparación con Uruguay
Uno de los puntos que más llamó la atención durante el encuentro empresarial fue la exposición del expresidente uruguayo Luis Lacalle Pou. Su descripción de la estabilidad política de Uruguay generó repercusiones entre los empresarios argentinos.
Lacalle Pou sostuvo que el cambio de presidentes y partidos no implica necesariamente una ruptura de las reglas fundamentales del país. Según explicó, la continuidad institucional funciona como un límite para los gobiernos y obliga a quienes llegan al poder a gobernar también para quienes no los apoyaron.
Su planteo fue recibido con atención por los empresarios presentes, que compararon esa previsibilidad con las recurrentes modificaciones de rumbo que atravesó la Argentina durante las últimas décadas.
En ese contexto, la denominada «estabilidad cotidiana» apareció como uno de los factores que explican el atractivo que Uruguay genera entre los inversores.
La incertidumbre política empieza a pesar
Mientras Milei participaba de manera remota del Coloquio desde París, donde encabezaba actividades vinculadas con la Argentina Week, empresarios y banqueros comenzaron a poner el foco en las elecciones de 2027.
Entre las conversaciones surgieron distintos escenarios políticos, desde una eventual continuidad del oficialismo hasta la posibilidad de un regreso del kirchnerismo o la aparición de alternativas de centro. También aparecieron nombres como Axel Kicillof, Patricia Bullrich y otros dirigentes que podrían tener protagonismo en la próxima disputa electoral.
En paralelo, el riesgo país argentino registró una suba durante 2026 y alcanzó niveles elevados para el año. El indicador elaborado por JP Morgan llegó a superar los 650 puntos básicos, mientras los bonos soberanos en dólares mostraron oscilaciones.
A esto se sumaron otros datos que generan preocupación entre los inversores, como la caída de la actividad económica registrada en julio, el incremento de la pobreza, el deterioro del empleo y la posibilidad de una nueva contracción económica durante el tercer trimestre.
El debate entre pragmatismo y dogmatismo
Dentro del sector financiero también comenzó a instalarse una discusión sobre la capacidad del Gobierno para adaptar algunas de sus políticas sin abandonar los objetivos centrales del programa económico.
Algunos empresarios reconocen medidas que consideran pragmáticas, como determinadas herramientas para ampliar el crédito hipotecario o facilitar préstamos en dólares para empresas. Sin embargo, también reclaman mayores alternativas para dinamizar el financiamiento y la actividad económica.
La preocupación, en ese sentido, pasa por saber si un eventual segundo mandato mantendría esa capacidad de adaptación o si el Gobierno profundizaría una estrategia más rígida.
A la incertidumbre política se suma además el denominado «riesgo juez», vinculado con la percepción empresarial sobre la seguridad jurídica. Desde ese sector se advierte que la previsibilidad de los tribunales y las reglas para resolver eventuales conflictos son factores que pueden incidir directamente sobre las decisiones de inversión.
Los anuncios de inversión y el desafío hacia 2027
Mientras estas dudas aparecen entre empresarios e inversores, el Gobierno busca mostrar señales de confianza hacia el exterior. Durante la Argentina Week realizada en París, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó anuncios de inversiones por unos US$27.000 millones.
Para el funcionario, uno de los principales cambios que observa en el exterior es una mejora en la percepción sobre la Argentina y una mayor confianza en las posibilidades de inversión.
Sin embargo, el desafío para el Gobierno será trasladar esas señales al escenario político y económico interno. La discusión sobre 2027 ya comenzó a instalarse entre los principales actores empresariales, que deberán definir si la continuidad del actual modelo alcanza para garantizar previsibilidad o si las características políticas del próximo mandato serán determinantes para sus decisiones.
En definitiva, la pregunta que empieza a recorrer los ámbitos empresariales ya no es solamente si Milei continuará después de 2027, sino qué orientación tendría un eventual segundo mandato y cuánto de su actual estilo y programa permanecería durante la próxima etapa.
El Gobierno busca convertir el diálogo con los gobernadores en apoyo legislativo









