El presidente Javier Milei, viajará este sábado a Asunción, Paraguay, para participar de la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, cerrada a nivel político en 2019 tras más de dos décadas de negociaciones. La ceremonia se realizará al mediodía en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central del Paraguay.
El acto contará con la presencia del anfitrión, Santiago Peña, presidente de Paraguay, y del mandatario uruguayo Yamandú Orsi, mientras que la firma formal estará a cargo de los cancilleres de los países del Mercosur junto a representantes de la Unión Europea. La participación de los jefes de Estado busca darle peso político al acuerdo, que todavía debe ser ratificado por los parlamentos nacionales y el Parlamento Europeo para entrar en vigencia.
Dudas por la presencia de Brasil
Las principales incógnitas giran en torno a Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, quien dejó trascender que no viajaría a Asunción. En el Gobierno argentino interpretan esa posible ausencia como una señal de malestar por la postergación de la firma, originalmente prevista para el 20 de diciembre en Foz de Iguazú, cuando Brasil ejercía la presidencia pro témpore del Mercosur.
Desde Itamaraty, la cancillería brasileña, indicaron que la firma se realizará “a nivel ministerial”, lo que implica la presencia del canciller Mauro Vieira. Lula había condicionado su respaldo a la aprobación previa del Consejo Europeo, algo que no ocurrió por objeciones de Francia e Italia.
Un gesto político
Para Milei, el viaje será breve y simbólico: no están previstas reuniones bilaterales y, horas después del acto, partirá hacia Suiza para participar del Foro Económico Mundial de Davos. La eventual ausencia de Lula evitaría un cruce directo y refuerza la lectura política de una firma que se concreta en medio de reacomodamientos regionales.
Ratificación postergada
A pesar de la relevancia del tratado, el Gobierno nacional resolvió no incluir su ratificación en la agenda inmediata del Congreso. Según fuentes oficiales, durante las sesiones extraordinarias previstas para febrero, el Ejecutivo priorizará el tratamiento de la reforma laboral, considerada central para su programa económico. La discusión del acuerdo con la Unión Europea quedaría así postergada, al menos, hasta marzo.
Desde el oficialismo sostienen que el debate parlamentario del tratado no generaría beneficios inmediatos y podría entorpecer otras iniciativas legislativas clave. En sectores de la oposición y del ámbito académico, en cambio, advierten que la postergación retrasa definiciones estratégicas sobre la inserción internacional del país.
Resistencia en Europa
En paralelo, el acuerdo enfrenta resistencias en Europa, especialmente en el sector agropecuario. Grandes cadenas de supermercados anunciaron que no comercializarán carne proveniente del Mercosur, aun si el tratado entra en vigencia. Thierry Cotillard, presidente del grupo Les Mousquetaires, afirmó que la decisión es compartida por empresas como Carrefour, Leclerc y System U, que priorizarán productos de origen francés.
Los productores europeos denuncian competencia desleal y cuestionan el uso de pesticidas en Sudamérica. Frente a ello, la Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, se comprometió a endurecer controles sanitarios y a reforzar la regulación sobre residuos químicos.
La firma del acuerdo en Paraguay marcará un hito político, pero su implementación efectiva en Argentina aún permanece abierta.
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