La Plaza de la Intendencia-Héroes de Malvinas se tiñó de un blanco y celeste vibrante la noche del 1 de abril, como preludio del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. La emoción de la vigilia, marcada por un espíritu de unidad y homenaje, convocó a cientos de cordobeses que, con banderas argentinas en mano, colmaron cada rincón del espacio público.
La voz del “Indio” Lucio Rojas se escuchaba ya desde unas cuadras antes de llegar al lugar, arrastrando a los vecinos con la cadencia de su música, que resonaba en el barrio. La gente se apresuraba, algunos con el rostro iluminado por el frío de una de las primeras noches de otoño, pero con el alma cálida de quienes se preparaban para una velada especial, para conmemorar un aniversario que toca las fibras más profundas de la historia nacional.
En el monumento a los Héroes de Malvinas, los vecinos hacían fila, algunos en silencio y otros con risas, para tomarse una foto junto a las figuras que los conectaban con ese conflicto lejano pero tan cercano en el recuerdo. Las banderas argentinas ondeaban, incluso en los más pequeños detalles: en los carritos de algodón de azúcar, en las mochilas, en las manos de los niños, en las camperas de los adultos. El espíritu patriótico se palpaba en cada esquina.
La plaza, ahora convertida en un escenario de festejo, era testigo de un espectáculo donde la cultura, la música y el arte se entrelazaban para rendir homenaje a los veteranos. Las chacareras sonaban con fuerza, y los vecinos, sin importar la edad, se unían en rondas. Niños, jóvenes y adultos se dejaban llevar por la alegría, mientras las sonrisas se multiplicaban entre abrazos y aplausos.
En el centro de todo esto, el artista plástico Ariel Ocampo, con pincel en mano, daba vida a un mural en vivo, rindiendo homenaje a los caídos y a los que regresaron, pero nunca dejaron de luchar. La pintura se sumaba a la atmósfera vibrante, en una muestra de la identidad y la memoria colectiva.
La compañía de los amigos y la familia, el mate compartido y el tradicional chocolate caliente, lograban que el clima se volviera más ameno. Los asistentes no perdieron la oportunidad de expresar simpatías y disgustos desde enérgicos aplausos durante el acto hasta pancartas alusivas al país britanico.
En ese marco, el gobernador Martín Llaryora y el intendente Daniel Passerini tomaron la palabra para hacer un llamado al reconocimiento y a la reivindicación de los veteranos de Malvinas. Ambos funcionarios coincidieron en la importancia de garantizar que la memoria de los héroes de Malvinas permanezca viva, y que la sociedad no olvide el sacrificio de quienes defendieron la soberanía nacional.
Además, Llaryora aprovechó la ocasión para anunciar un proyecto significativo en honor a los veteranos: la construcción de un Museo y Centro de Interpretación de Malvinas, que se levantará en el emblemático edificio del Obispo Mercadillo, frente a la Plaza San Martín.
Llaryora y Passerini anunciaron la creación de un Museo de Malvinas
Las palabras de los veteranos presentes también fueron un testimonio de gratitud hacia las autoridades. Roberto Altamira, de la agrupación Casa del Veterano de Malvinas, recordó a los caídos en las islas y agradeció al gobernador y las autoridades por “todo lo que están haciendo por los veteranos de guerra”.
Mientras las notas del “Himno Nacional Argentino” comenzaban a sonar, la emoción se hizo palpable. Veteranos, autoridades y artistas, todos unidos en el mismo escenario, entonaban con fuerza las estrofas que resonaban con fervor. La multitud, emocionada, se sumó en un grito unánime que cortó el aire: “¡Viva la Patria!”.
La vigilia continuó hasta pasada la medianoche, cuando la banda “Boquerón” del Regimiento de Infantería Paracaidistas 2 “General Balcarce” tocó las últimas notas de la “Marcha de Malvinas”. La gente no se marchó de inmediato. El eco de la noche se prolongó en los gritos de los vecinos que, mientras se retiraban, seguían cantando, celebrando y recordando a aquellos que, más de 40 años atrás, dieron lo más valioso por nuestra patria..
La vigilia de esa noche fue un homenaje, un reencuentro con la memoria colectiva, pero también una demostración de que, después de 43 años, el espíritu de Malvinas sigue vivo, en cada mirada, en cada gesto de amor y respeto por aquellos que lucharon por nuestra soberanía. En Córdoba, la patria se vivió con pasión, alegría y emoción, como un lazo indestructible que nos une como argentinos.
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