Mientras el fútbol empieza a palpitar un nuevo Mundial, especialistas en salud mental, educación digital, ciberseguridad y referentes sociales advierten sobre un fenómeno que está instalado desde hace tiempo entre los adolescentes pero que crece a medida que se aproxima el 11 de junio: las apuestas online, que dejaron de ser una práctica de adultos para convertirse en una parte peligrosa de la experiencia deportiva de los jóvenes.
En escuelas, clubes, redes sociales y grupos de amigos, las conversaciones sobre selecciones, jugadores y resultados conviven con pronósticos, cuotas, tipsters y plataformas de apuestas. Para muchos especialistas, el problema ya no es solamente el acceso de menores a sitios de juegos de azar, sino la naturalización de las apuestas como una forma habitual de entretenimiento, validación social e incluso expectativa económica.
La preocupación atraviesa distintos ámbitos. Psicopedagogos, psicólogos, expertos en cultura digital y ciberseguridad e integrantes de la Iglesia coinciden en un punto: el Mundial puede transformarse en una enorme puerta de entrada a la ludopatía adolescente. Desde Hoy Día Córdoba hablamos con esos profesionales para saber cómo son los comportamientos y los peligros desde cada uno de los ámbitos.
La mirada desde las aulas
La psicopedagoga y especialista en neuroeducación, Mariana Savid, aseguró que percibe el cambio en las aulas y en los talleres que brinda en instituciones educativas. “Yo doy talleres en las escuelas privadas y algunas públicas y la verdad me encontré con un escenario que se repite una y otra vez”, contó. Según explicó, los adolescentes llegan entusiasmados hablando del Mundial, aunque no necesariamente desde el lugar tradicional del fanatismo futbolero. “Me hablan de pronósticos”, señaló, y advirtió que eso le genera una profunda preocupación porque “están viendo un tablero de apuestas, no están viendo el mundial que viene como en otros momentos”.
La especialista relató que cuando pregunta quién cree que Argentina será ganadora, casi todos levantan la mano. Y que cuando consulta quién ya apostó o piensa hacerlo, también aparecen muchas respuestas afirmativas. Según describió, las chicas suelen apostar “con el corazón”, mientras que muchos varones “se creen analistas” y sienten que pueden ganar porque manejan estadísticas, siguen tipsters o creen conocer más de fútbol. “Entonces todos están apostando, unos por pasión, otros por cálculo, pero todos están entrando”, advirtió.
Para Savid, el problema no es solamente el Mundial, sino lo que ocurre después, sobre lo que aseguró: “No me preocupa tanto que los chicos apuesten en el mundial, sino que no puedan parar cuando el Mundial termine, porque esto el anzuelo perfecto”.
La especialista remarcó que muchos adolescentes ingresan al mundo de las apuestas creyendo que pueden ganar dinero fácilmente porque “sienten que saben”. Sin embargo, advirtió que “el verdadero negocio de las casas de apuesta no es que ellos ganen una vez, sino que pierdan siempre”.
Además, explicó cómo funciona la lógica que puede derivar en una conducta adictiva: “Si ganaron un poco de plata, van a sentir que es fácil, que pueden repetirlo y van a buscar seguir apostando. Y si perdieron plata, van a sentir la necesidad de recuperarla”.
En ese sentido, Savid citó datos de la Cruz Roja que muestran la magnitud del fenómeno: “6 de cada 10 adolescentes están expuestos a las apuestas, el 12% ya tiene deudas, la edad de inicio es de 13 o 14 años y el 80% considera que los controles actuales no funcionan”.
En sus talleres, agregó, muchos adolescentes reconocen conocer casos cercanos de endeudamiento vinculados al juego online. “Yo veo la incomodidad y veo que sí, que seguramente ese chico sí apuesta”, afirmó.
Redes sociales, algoritmos y recompensa inmediata
Por su parte, el psicólogo y diplomado en educación en cultura digital, Diego Tachella, consideró que el crecimiento de las apuestas entre adolescentes no puede entenderse sin analizar el funcionamiento actual de las plataformas digitales.
Según explicó, “hay algo de la naturalización que hace perder la noción de riesgo, de peligro”, y gran parte de la arquitectura de redes sociales y juegos online favorece una lógica de “baja tolerancia a la frustración”, donde todo ocurre de manera inmediata. “Todo está diseñado conociendo las vulnerabilidades de nuestro sistema nervioso y de nuestra constitución psíquica”, advirtió.
Para Tachella, las plataformas de apuestas están pensadas específicamente para atraer jóvenes, y explicó: “Tienen estética similar a muchos videojuegos y dibujos animados que ven en otros entornos”.
A eso se suma el rol de los algoritmos y de los influencers, que, sobre todo los primeros, anticipan deseos y muestran contenido repetidamente para generar familiaridad y confianza. Respecto de los influencers, fue contundente: “Son vendedores de contenidos, a los que no les importa la calidad, sólo el engagement que logran con estrategias estudiadas, y que lo hacen sólo por las ganancias económicas”.
También alertó sobre la falta de regulación en plataformas como TikTok, Instagram o YouTube: “Muchas veces prometen ganancias o anuncian de manera engañosa que han ganado, realizando publicidades que en otros medios serían penalizadas”.
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas, tal como explica Mariana, es la idea de que apostar es una forma de demostrar inteligencia o conocimiento deportivo. En esto Tachella coincidió y agregó que incluso las propias empresas alimentan esa percepción. “Una de las empresas promociona las apuestas con la idea de que si sabés podés ganar, demostrá tu conocimiento, respalda tus ideas con una apuesta”, ejemplificó.
Además, advirtió que el riesgo aparece cuando los adolescentes ya no juegan por entretenimiento, sino con la idea de “salvarse” económicamente y alertó que el acceso permanente desde el celular aceleró los tiempos de desarrollo de la dependencia. “Antes se necesitaban dos años para desarrollar una ludopatía, pero era antes de la existencia de un casino disponible todo el tiempo en un bolsillo”, señaló.
Otro riesgo: los fraudes y ciberdelitos
Desde la ciberseguridad, el especialista Enrique Dutra advirtió que muchos menores terminan expuestos a delitos digitales sin siquiera advertirlo ya que hoy es habitual encontrar códigos QR en plazas, clubes o espacios públicos que redirigen a sitios fraudulentos.
“En esos casos, el chico cree que está jugando, pero en realidad está entregando datos personales, credenciales, información de billeteras virtuales o incluso el celular como punto de entrada para estafas”, sostuvo y señaló que detrás de estas prácticas aparecen situaciones de robo de datos, fraudes y suplantación de identidad. Incluso la información muchas veces queda almacenada para ser utilizada más adelante en otros delitos digitales.
También alertó sobre situaciones extremas vinculadas al endeudamiento: “Cuando aparecen deudas, se detectan situaciones que escalan rápidamente: amenazas, extorsión, grooming o pedidos de material sensible como forma de pago. Ahí ya no hablamos de juego, sino directamente de ciberdelito”.
Respecto del acceso de menores a plataformas de apuestas, cuestionó la debilidad de los controles actuales. “En muchos casos, el llamado control de edad se limita a poner una fecha de nacimiento o marcar una casilla”, explicó. Además, indicó que es habitual el uso de cuentas de adultos, algo que los sistemas prácticamente no detectan.
Dutra consideró que el acceso temprano a billeteras virtuales profundiza todavía más el problema. “Hoy los chicos acceden cada vez más temprano a billeteras virtuales, muchas veces desde los 13 años. Esa combinación —celular propio más billetera digital— funciona como puerta de entrada directa al mundo de las apuestas”, señaló.
Familias cordobesas afectadas y señales de alerta
El fenómeno también empezó a aparecer con fuerza en ámbitos comunitarios y religiosos, y quien más insiste con esta problemática en nuestra provincia es Munir Bracco, vocero del Arzobispado de Córdoba, quien en octubre del año pasado lo alertó en el Senado de la Nación. Ahora, en diálogo con este medio, aseguró que en las últimas semanas recibieron múltiples consultas vinculadas a situaciones graves de ludopatía.
“Estas experiencias son una señal de alarma muy preocupante”, afirmó, y contó que en los últimos diez días conversó con cinco familias afectadas por problemas relacionados con apuestas online. Según relató, en algunos casos los padres estaban alarmados por deudas contraídas por sus hijos. En otros, la situación había derivado en internaciones o afectaba a más de un integrante del núcleo familiar.
Bracco apuntó directamente a la responsabilidad del Estado y cuestionó la falta de avances legislativos: “El Estado tiene una responsabilidad prioritaria en este tema, porque tiene que prevenir, educar, concientizar”. Además, criticó que una ley con media sanción todavía no haya sido tratada por el Senado: “Se lo hemos pedido de todas las maneras posibles y no quieren debatir una ley aprobada en diputados por mayoría. Entonces, vemos que acá hay una irresponsabilidad grave. En el fondo no quieren, no hay voluntad”.
El vocero del Arzobispado también cuestionó el rol de las empresas vinculadas a las apuestas, y sostuvo: “Querer llenar sus bolsillos a costa de exprimir la vulnerabilidad y la adicción de muchos jóvenes es grave y triste. Los van acorralando, empujando a la adicción. Es muy difícil comprender el corazón de quién, para ganar dinero, genera tanto dolor. Pretender ganar dinero a costa de destruir familias, vidas, sueños, historias, habla de una decadencia humana muy grande”.
A su vez, advirtió sobre las consecuencias humanas y sociales del fenómeno. Entre ellas mencionó aislamiento, depresión, frustración y problemas económicos. Pero también alertó sobre situaciones extremas. “Otra de las consecuencias, lamentablemente, es la más grave, la de atentar contra la propia vida. Esto sucede. La desesperación, la angustia y la encerrona en la que se encuentran algunos los lleva a esto. Es muy grave, delicado y doloroso”, afirmó.
Prevención, diálogo y educación digital
Aunque el escenario genera preocupación, los especialistas coinciden en que todavía hay margen para actuar, especialmente desde la prevención y el diálogo.
Para Savid, el primer paso es dejar de minimizar el problema. “Hablar en casa, preguntarles sin juzgar si están apostando, con qué plata, si entienden de qué se trata eso, que no es un juego”, recomendó.
La especialista pidió además que escuelas y clubes incorporen talleres preventivos sobre apuestas online. Incluso hizo un llamado directo a las autoridades educativas. “Me gustaría hacer un llamado urgente al Ministerio de Educación de todas las provincias que incorporen la prevención de apuestas online en los contenidos curriculares. No es un tema menor, es un tema de salud mental”, remarcó.
En ese sentido, parece importante recomendar su taller para que más allá del objetivo de advertir que tiene esta nota, dejemos algo útil para las familias. A través del mail de la especialista (mariansavid@gmail.com) se puede obtener más información de los talleres para adultos y estudiantes.
Por su parte, Tachella coincidió en que el diálogo sin castigo es una herramienta central, y señaló: “La herramienta más potente, tanto en casa como en el aula, es la des-estigmatización de la charla”. Según explicó, si un adolescente siente que será castigado si reconoce que apostó, probablemente intentará recuperar lo perdido jugando más.
También describió algunas señales de alerta que pueden indicar una conducta problemática: pedidos frecuentes de dinero, movimientos sospechosos en billeteras virtuales, ansiedad extrema, irritabilidad, secretismo con el uso del celular, aislamiento, insomnio o caída del rendimiento escolar.
Finalmente sumó otro dato de utilidad para las familias: “Hay teléfonos y sitios de consulta de la Lotería de Córdoba que ofrece herramientas, información, datos de contacto con equipos profesionales capacitados”. (https://juegoresponsable.com.ar/) Sobre el término “juego responsable” de la Lotería, Savid lo cuestionó como estrategia de márketing y una fachada con la cual las empresas de apuestas y los gobiernos lavan sus culpas: “Es una mentira. Sería como que una tabacalera haga una campaña y te proponga fumar responsablemente sólo un paquete al día”.
Para Bracco, la discusión también es cultural. “Es importante construir una sociedad en la que podamos transmitir a los jóvenes que la vida implica esfuerzos, que hay que forjar la cultura del trabajo, que nada es fácil”, afirmó.
Los casos que se están intensificando a raíz de algo que siempre significó diversión y emoción futbolera como el Mundial y que hoy es una oportunidad de aprovechamiento de plataformas muestran que la problemática debe ser abordada en las escuelas, clubes y las familias, porque detrás de esa promesa de ganar dinero fácil, avanza una lógica que combina adicción, endeudamiento y vulnerabilidad digital en edades cada vez más tempranas.









