Las voces de las familias de quienes fueron identificados en La Perla
Durante la conferencia de prensa en Tribunales Federales, familiares de las personas identificadas pusieron en valor el trabajo del Equipo de Antropología Forense y compartieron la alegría de haber encontrado a sus seres queridos.
Este martes 12 desde las 11 de la mañana, el Juzgado Federal N° 3 de Tribunales Federales se llenó de sollozos, pero esta vez de alegría. La reciente identificación de los restos de 17 personas que fueron detenidas ilegalmente y asesinadas en la última dictadura cívico-militar ahora le permite a decenas de familiares poder recomponer sus historias tras 50 años de incertidumbre y dolor.
A partir del trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), en abril de este año iniciaron nuevas tareas en la zona conocida como “Loma del Torito”, dentro de la Guarnición Militar de La Calera. El resultado obtenido, entre marzo y mayo, es el reconocimiento de un total de 29 personas que se encontraban desaparecidas.
Ante esto, se llevó a cabo una conferencia de prensa donde se dieron detalles de las identidades documentadas, los posteriores procesos jurídicos y, además, hijos, sobrinos y hermanos compartieron lo significativo de este proceso como allegados y como parte de la sociedad. Hoy Día Córdoba estuvo presente y recopiló algunas de esas declaraciones.
“El valor del verbo encontrar”
Paula Mónaco Felipe es hija de Silvia Ester Felipe y Luis Carlos Mónaco y compartió lo siguiente:
“Después de 48 años y tres meses de buscar, hoy empiezo a entender qué puede significar el verbo encontrar. Encontrar a personas desaparecidas es sacarlas del lugar oscuro donde los quisieron esconder para siempre. Arrebatarlas, recuperarlas, cortar el hilo de la crueldad, decir aquí está la prueba de que los desaparecidos existieron y existen. Eso no se puede negar. Encontrar es la sorprendente y fabulosa posibilidad de por fin traerlos con nosotros, sepultarlos junto a quienes los quisieron y descubrir un mundo con colores nuevos, hermosos, un mundo con sol. Encontrar es descubrir una inesperada y desconocida forma de la felicidad”.
Paula Mónaco Felipe.
“Por primera vez le puedo decir hola”
Ernesto Ferreyra Rivero es hijo de Adrián José Ferrerya Rivero.
“Desde mi balcón veía La Perla, y había algo que me llamaba; yo soy una persona muy lógica, pero había algo que me llamaba que no le puedo explicar. El día de mi cumpleaños 50 fui por primera vez para cerrar una puerta y abrir otra… Hace unos días nos dieron esta noticia que nos trae paz y esperanza a un montón de gente que sigue buscando. Y hoy estoy acá, no para decirle chau a mi papá; hoy por primera vez le puedo decir hola”.
Ernesto Ferreyra Rivero.
“La verdad nos hará libres”
Mercedes Bustos es hija de Edelmiro Cruz Bustos y a sus cinco años vio como un grupo de militares se llevaron a su papá de su casa.
“Quiero darles gracias a todas esas personas que mantuvieron su memoria fuera de nuestra familia y quiero decir que si los quisieron ocultar en lo más oculto de la tierra, la verdad se abrió a la luz. Soy muy creyente y me guío de dos versículos de la Biblia que mi madre siempre nos decía cuando no sabíamos el destino de nuestro padre: hay una bienaventuranza que dice ‘bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos verán a Dios’. Así que sé que él está con Dios. Y el otro es que ‘conoceremos la verdad y la verdad nos hará libres’. Y hoy nos sentimos libres, sentimos esa paz y esa libertad de saber que por fin se hizo conocer dónde estaban”.
Mercedes Bustos.
“Recupera algo de sus derechos”
Carlos Torres es hermano de Gustavo Torres, quien tenía 16 años cuando lo secuestraron.
“Ayer se cumplieron 50 años de su secuestro, un 11 de mayo de 1976; toda la familia estábamos en mi casa cuando entró un grupo. Golpearon a mi papá, robaron, comieron, hicieron de todo. Mi hermano intentó salir, intentó correr y nosotros quedamos todos boca abajo con las almohadas puestas en la cabeza; no nos podíamos mover y escuchábamos todo el ruido que se escuchaba en eso. Cuando lo traen a mi hermano y lo estaban maniatando, lo escuché decir con una voz muy finita y llena de miedo: ‘Yo tengo derecho…’. Se ve que en ese momento le taparon la boca y no pude escuchar más que eso. 50 años después, y gracias a todo esto, creo que mi hermano recupera algo de sus derechos”.
Carlos Torres.
En esta ocasión, el EAAF nuevamente insistió en lo valioso que es seguir recolectando muestras de familiares para continuar el trabajo de búsqueda. Para más información, consultar la página web aquí.