El encargado de una parroquia decidió incrementar la cantidad de agua bendita destinada a bendecir a sus fieles y no tuvo mejor idea que sumar un balde y arrojar grandes cantidades del líquido a quienes concurrieron a misa.
Este intento se suma al de otro cura que una vez bendijo con una pistola de agua y quien eligió una hidrolavadora para repartir el santo líquido.
La divertida idea no tardó en hacerse viral en las redes.









