El animador infantil Piñón Fijo fue uno de los protagonistas del escenario Kidzapalooza durante una nueva edición de Lollapalooza Argentina, donde su espectáculo reunió a familias, jóvenes y adultos en un show atravesado por la música, el humor y la memoria afectiva.
El histórico payaso cordobés, con más de tres décadas de trayectoria, llevó su repertorio al espacio infantil del festival y generó uno de los momentos más celebrados de la jornada.
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Un juego con la memoria del público
Durante el espectáculo, Piñón Fijo propuso un juego con los asistentes. En tono humorístico, lanzó una frase que generó reacción inmediata frente al escenario.
“Lamentablemente el pueblo presente ya olvidó”, dijo el artista, mientras el público negaba entre risas.
Ante esa respuesta, el animador insistió: “Esperen que las toque y después me dicen si sí o si no”.
Segundos después comenzaron a sonar los primeros acordes de “Manuelita”, la clásica canción de María Elena Walsh.
La reacción fue inmediata: el público cantó con fuerza el primer verso, generando un momento colectivo que se extendió por todo el predio del escenario infantil.
El homenaje continuó cuando empezó a sonar “La gallina Turuleca”, otro de los clásicos del repertorio infantil argentino.
Tras escuchar nuevamente al público acompañar la canción, el artista pidió “aplausos para la memoria de ese pueblo” y agregó: “Tenemos futuro”, en referencia a la respuesta colectiva de quienes estaban frente al escenario.
La escena combinó niños, familias, jóvenes y adultos que crecieron con estas canciones y que, décadas después, volvieron a cantarlas en el marco de uno de los festivales musicales más importantes del país.
Un show que reunió generaciones
Aunque Kidzapalooza está pensado principalmente para el público infantil, durante la presentación del artista cordobés se observó una amplia presencia de jóvenes y adultos, muchos de ellos seguidores históricos de su trabajo.
El público compartió la experiencia vía redes sociales: “Primera vez en 25 años que lo pude ver y fui muy feliz, gracias por existir”.
Con 37 años de trayectoria, Piñón Fijo volvió a mostrar la vigencia de su personaje y su capacidad de convocar a distintas generaciones, en un show donde la música infantil se convirtió en un punto de encuentro entre memoria, juego y emoción compartida.









