El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reiteró este lunes su disposición a mantener un “diálogo bilateral serio y responsable” con Estados Unidos, en un contexto de crisis interna sin precedentes, marcada por apagones masivos, escasez de combustible y una virtual paralización del país.
El planteo se dio tras una reunión en La Habana con los congresistas demócratas Pramila Jayapal y Jonathan Luther Jackson. Luego del encuentro, el mandatario sostuvo que busca “encontrar soluciones a las diferencias existentes”, mientras que los legisladores reclamaron avanzar en “negociaciones reales” y exigieron el fin del bloqueo de combustible, al advertir que provoca un “sufrimiento incalculable” en la población cubana.
La situación en la isla se agravó tras la interrupción del suministro de petróleo, en un escenario condicionado también por las presiones del presidente estadounidense Donald Trump sobre países que comercian con Cuba.
El impacto es directo: apagones crónicos, colapso de servicios esenciales y una crisis económica profunda. El propio Díaz-Canel había reconocido que los contactos con Washington están en “fases iniciales”, en un intento por destrabar la situación.
En paralelo, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla denunció que el país enfrenta una “agresión multidimensional” y advirtió sobre posibles medidas más severas.
“Se trata de una presión sistemática que busca asfixiar a nuestra economía”, sostuvo, al tiempo que cuestionó una supuesta campaña internacional de descrédito.
En este escenario, y pese a la tensión, La Habana intenta abrir un canal diplomático.
“Estamos dispuestos a dialogar con respeto y en igualdad de condiciones”, remarcaron desde el Gobierno cubano, mientras la crisis energética y social sigue profundizándose sin una solución inmediata a la vista.









