La Unión Industrial Argentina (UIA) presentó los resultados de su segunda encuesta de 2026, revelando un panorama complejo para el sector fabril. El Monitor de Desempeño Industrial (MDI), un indicador que anticipa la evolución de la actividad, se ubicó en 43,5 puntos en abril, manteniéndose por debajo del umbral de 50 que separa la expansión de la contracción.
A pesar de una mejora de 7 puntos porcentuales respecto al promedio del primer trimestre —explicada en parte por la baja base de comparación de enero—, el indicador registró una caída de -2,2 p.p. en términos interanuales.
De acuerdo con el informe del Centro de Estudios de la UIA (CEU), el 38% de las empresas relevadas registró una caída en sus niveles de producción durante abril en comparación con el trimestre anterior. El impacto ha sido aún más severo en el mercado interno, donde el 45,5% de las firmas reportó una disminución en sus ventas, mientras que en el frente externo las exportaciones cayeron para el 30,4% de las compañías.
El análisis por tamaño revela que las micro y pequeñas empresas enfrentan la situación más crítica, con un 43,9% indicando bajas en producción y un 52,8% en ventas.
La debilidad de la actividad se ha trasladado con fuerza al mercado laboral y a la cadena de pagos:
- Empleo en retroceso: El 22,4% de las firmas redujo su dotación de personal, registrando el tercer valor más alto de la serie histórica. Entre quienes ajustaron su plantilla, el 35,1% también redujo turnos y el 21,3% adelantó vacaciones.
- Dificultades financieras: El 44,9% de las empresas tuvo problemas para afrontar sus pagos en su totalidad, afectando principalmente el cumplimiento de impuestos (33,8%) y proveedores (32,3%). Las principales consecuencias de estos atrasos han sido el aumento del endeudamiento y el incremento de los costos financieros.
En cuanto a las inquietudes del sector, la caída de la demanda interna se mantiene como la principal preocupación, afectando a una de cada dos empresas. Le siguen el aumento de los costos (21,3%) —especialmente laborales y de insumos nacionales— y la creciente dificultad para competir con productos importados (15,6%).
Hacia adelante, las expectativas muestran una ligera moderación: un 46,2% de las empresas prevé una mejora para el próximo año, una proporción menor a la registrada en el relevamiento previo. Por último, el informe destaca que la utilización de la capacidad instalada promedio fue del 61,6%, y la gran mayoría de las firmas (93,1%) proyecta alcanzar niveles óptimos recién durante el segundo semestre de 2026. El relevamiento contó con la participación de 748 empresas de diversas regiones y sectores del país.









