En un escenario regional aún cargado de tensión, Israel confirmó que continuará su ofensiva militar en Líbano, pese a la entrada en vigor de una tregua de dos semanas acordada con Irán con mediación de Estados Unidos.
La decisión fue ratificada por el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, quien aseguró que las operaciones contra el grupo Hezbollah continuarán “con determinación”. Desde el cuartel militar de Kirya, en Tel Aviv, el comandante supervisó una serie de ataques a gran escala desplegados en territorio libanés, dejando en claro que ese frente no forma parte del acuerdo de cese del fuego.
La postura también fue respaldada por el primer ministro Benjamin Netanyahu, cuya oficina reiteró que Israel respetará la tregua con Irán, pero mantendrá su campaña militar en Líbano. En paralelo, las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron que cesaron los bombardeos sobre suelo iraní en la madrugada del miércoles, tras una intensa ofensiva aérea que tuvo como objetivo instalaciones vinculadas a misiles balísticos.
Sin embargo, la situación en Líbano dista de apaciguarse. Medios locales reportaron que ataques aéreos israelíes sobre Beirut dejaron decenas de muertos y heridos, lo que obligó a hospitales a solicitar con urgencia donaciones de sangre. Además, el ejército israelí emitió nuevas advertencias a la población del sur libanés, instándola a evacuar hacia el norte del río Zahrani ante la inminencia de nuevos bombardeos.
El alto el fuego, que puso fin a 39 días de enfrentamientos iniciados el 28 de febrero tras ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, genera interpretaciones contrapuestas. Mientras algunos mediadores internacionales sostenían que el acuerdo incluía también a Líbano, Israel lo desmintió de forma categórica.
Desde el gobierno libanés, el presidente Joseph Aoun expresó su expectativa de que el país sea incorporado a una eventual tregua regional más amplia. En la misma línea, el Ejército libanés pidió a la población evitar regresar a las zonas del sur por motivos de seguridad.
El conflicto deja hasta el momento un saldo humanitario significativo: más de 1.500 muertos y 4.800 heridos en Líbano desde el inicio de la ofensiva terrestre israelí el 2 de marzo, además de cerca de un millón de desplazados. En Irán, las víctimas fatales superan las 1.900, según los últimos datos disponibles.
A pesar del cese temporal de hostilidades entre Teherán y Washington, persisten interrogantes clave sobre el futuro del programa nuclear iraní, el desarrollo de misiles balísticos y el control estratégico del estrecho de Ormuz, factores que continúan alimentando la inestabilidad en la región.









