En un escenario regional cargado de tensión, Israel confirmó que continuará su ofensiva militar en Líbano, pese al alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos e Irán con mediación estadounidense. En este marco, la Fuerza Aérea israelí llevó a cabo este miércoles su mayor oleada de ataques desde el inicio del conflicto, apuntando a Beirut, el valle de la Bekaa y el sur del Líbano, y emitiendo advertencias de evacuación para los civiles en las zonas más afectadas.
Según el Ministerio de Salud libanés, los bombardeos dejaron al menos 182 muertos y 890 heridos, mientras que el primer ministro libanés, Nawaf Salam, declaró un día nacional de luto y afirmó que se mantienen contactos con funcionarios árabes e internacionales para detener la violencia.
Videos publicados en redes sociales muestran daños considerables en edificios de varios pisos, vehículos destruidos y grandes columnas de humo y polvo en Beirut.
El alto el fuego, que puso fin a 39 días de enfrentamientos iniciados el 28 de febrero tras ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, no incluye a Líbano, aclaró la Casa Blanca.
En este sentido, la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, declaró: “El Líbano no forma parte del alto el fuego… como saben, el primer ministro Netanyahu emitió un comunicado en apoyo del alto el fuego con Irán y de los esfuerzos de Estados Unidos, y también aseguró que Israel seguirá siendo un socio útil durante las próximas dos semanas”.
En paralelo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, ratificaron que las operaciones contra Hezbolá continuarán con determinación, destacando que la ofensiva tenía como objetivo cientos de operativos y bases del grupo.
El conflicto ha generado un saldo humanitario crítico: más de 1.500 muertos y 4.800 heridos en Líbano, además de cerca de un millón de desplazados, mientras que en Irán las víctimas superan las 1.900, según los últimos datos disponibles.
Israel, por su parte, confirmó que los ataques sobre suelo iraní cesaron tras la madrugada del miércoles, luego de una intensa ofensiva aérea dirigida a instalaciones vinculadas a misiles balísticos.
La escalada también provocó condenas internacionales. El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, calificó los ataques israelíes como “una carnicería que desafía toda credibilidad” y advirtió que ejercen “una enorme presión sobre una paz frágil que los civiles necesitan con tanta desesperación”.
Desde Teherán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que responderá si los ataques contra Líbano no cesan, calificando las operaciones israelíes como una “brutal masacre” y acusando a Estados Unidos e Israel de agresión.
Además, una milicia iraquí respaldada por Irán amenazó con renovar acciones contra Israel, acusándolo de violar compromisos y atacar a civiles, en un comunicado en el que su líder, Akram al-Kaabi, aseguró que Israel “lamentará esta traición” y que las circunstancias han cambiado.
El conflicto también mantiene la preocupación por la estabilidad regional y el impacto global. Los ataques sobre Líbano, sumados al alto el fuego en Medio Oriente entre Washington y Teherán, generan incertidumbre sobre la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz, un corredor clave para el petróleo y gas mundial.
Asimismo, persisten interrogantes sobre el futuro del programa nuclear iraní, el desarrollo de misiles balísticos y la capacidad de control estratégico en la región, factores que continúan alimentando la volatilidad y podrían afectar los precios energéticos y la economía global.
En paralelo, el gobierno libanés y las fuerzas armadas instan a la población a evitar regresar al sur del país mientras se consolidan las operaciones israelíes, y reclaman mayor intervención de la comunidad internacional para detener la violencia.
La ofensiva, que ocurre horas después de un acuerdo de cese de hostilidades entre Teherán y Washington, pone de manifiesto la fragilidad del alto el fuego y la dificultad de aplicar la diplomacia en un escenario donde los intereses regionales y globales se intersectan.









