La política tiene esas cosas: una foto puede decir mucho, pero lo que pasa por lo bajo dice todavía más. Este martes, Javier Milei recibió a los capos de la organización judía B’nai B’rith Internacional y lo hizo con Manuel Adorni pegado a su lado. Para el ojo desprevenido, fue un encuentro institucional más; para los que caminan los pasillos de la Casa Rosada, fue un mensaje de “acá no pasa nada”. Pero la realidad es que el horno no está para bollos.
Mientras el Presidente sonreía para la cámara, el frente judicial de su Jefe de Gabinete sumaba nubarrones. Matías Tabar, un contratista que trabajó en la casa de Adorni en el country Indio Cuá, soltó la lengua ante la Justicia. El hombre no solo confirmó reformas lujosas —cascada en el jardín incluida—, sino que entregó su celular y facturas que complican el relato oficial sobre el origen de los fondos. En Comodoro Py, el fiscal Pollicita sigue de cerca el rastro de un presunto enriquecimiento ilícito que ya genera ruidos molestos en el Gabinete.
Como si al Gobierno le faltaran frentes abiertos, estalló otra bomba que salpica a Federico Sturzenegger. Una investigación reveló correos internos de Cancillería que sugieren que una licitación de 114 millones de pesos para cursos de inglés fue cocinada a fuego lento para que la ganara la Asociación Argentina de Cultura Inglesa, dirigida por la esposa del ministro. Los mensajes muestran una “adjudicación simple” que parece armada a medida meses antes de publicarse.
Esta acumulación de sospechas encendió la interna libertaria. Aunque los hermanos Milei mantienen el blindaje sobre Adorni, el “aguante” ya no es unánime. Santiago Caputo banca en silencio, pero figuras como Patricia Bullrich o Diego Santilli prefieren mirar para otro lado y armar agenda propia. Incluso voces leales como la de Nicolás Márquez o el diputado Oscar Zago ya hablan de una situación insostenible. El costo político empezó a picar y la soledad de Adorni en el Congreso dejó sabor a poco.
¿Buscando reemplazante?
En medio de este clima enrarecido, el nombre de Martín Menem suena con fuerza para ocupar la Jefatura de Gabinete. Si el riojano cruza de la Cámara de Diputados a la Casa Rosada, el tablero de poder cambiaría: sería un tanto anotado para Karina Milei y un golpe al ala de Caputo. También aparecen en el mazo Sandra Pettovello y el canciller Pablo Quirno como posibles piezas de recambio.
Adorni intentó bajar la espuma convocando a una reunión de gabinete para este viernes con la excusa de hablar de “gestión”. Puertas adentro se consuelan diciendo que “el costo político ya se pagó”, pero el aire está pesado. Entre expedientes que avanzan y ministros que se desmarcan, la gestión libertaria enfrenta su hora más crítica, tratando de sostener un esquema donde la confianza parece ser el recurso más escaso.









