Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán continúan atravesando un escenario de alta tensión e incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, postergara su “decisión final” sobre un posible acuerdo con Teherán tras mantener una reunión de aproximadamente dos horas con su equipo de seguridad nacional en la Sala de Situación de la Casa Blanca.
Según informó un funcionario de la Casa Blanca, Trump sólo aceptará un acuerdo que beneficie a Estados Unidos y que garantice que Irán nunca podrá desarrollar armas nucleares. Sin embargo, no se explicó por qué el mandatario decidió no avanzar con una resolución definitiva pese a haber anticipado que lo haría durante la jornada.
Entre las principales exigencias planteadas por Washington figuran la eliminación de las reservas de material nuclear enriquecido iraní, la reapertura inmediata del Estrecho de Ormuz sin restricciones ni peajes y la remoción de cualquier mina acuática presente en la zona. Trump sostuvo además que el uranio enriquecido almacenado por Irán sería localizado y destruido en coordinación con Teherán y con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
No obstante, desde Irán insistieron en que la cuestión nuclear no forma parte de la etapa actual de las conversaciones, según afirmó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmail Baghaei.
En paralelo, el Gobierno iraní endureció su postura negociadora. El presidente del Parlamento y jefe negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, aseguró que Teherán no aprobará ningún acuerdo sin garantías concretas sobre los derechos del pueblo iraní.
“Los soldados del frente diplomático no tienen ninguna confianza en las palabras ni en las promesas del enemigo. Lo único que cuenta para nosotros son los resultados tangibles”, afirmó Qalibaf durante una sesión virtual del Parlamento.
El dirigente destacó que los logros militares obtenidos por Irán durante el conflicto deben traducirse en beneficios políticos y jurídicos y remarcó que ningún entendimiento será aceptado mientras el país no tenga la certeza de haber obtenido sus derechos. Entre las principales demandas iraníes figuran el levantamiento de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y la liberación de activos iraníes congelados en el exterior.
Por su parte, Trump afirmó que no tiene urgencia por alcanzar un acuerdo. “Esto va lentamente, lleva mucho tiempo. No tengo prisa. Si uno tiene prisa, no va a conseguir un buen trato”, señaló en una entrevista con Fox News, donde además advirtió que podría ordenar nuevos ataques contra Irán si las negociaciones fracasan.
A las diferencias diplomáticas se sumó una nueva controversia sobre la situación en el Estrecho de Ormuz. Aunque Trump anunció que el bloqueo naval estadounidense sería levantado y que la navegación volvería a ser libre en ambas direcciones, Irán aseguró que los buques iraníes todavía no pueden transitar normalmente por la zona.
Según informó la agencia semioficial Tasnim, marineros iraníes denunciaron que las restricciones continúan vigentes y que embarcaciones iraníes siguen recibiendo advertencias del Comando Central de Estados Unidos para no ingresar al área.
El Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de energía, permanece bajo fuertes controles desde finales de febrero, cuando Irán restringió el tránsito de embarcaciones vinculadas a Estados Unidos e Israel tras los ataques conjuntos contra territorio iraní. A su vez, Washington mantiene restricciones navales que limitan el acceso desde y hacia puertos iraníes.









