A pocos días de la partida del Indio Solari, el Congreso de la Nación recibió una propuesta formal que busca transformar el duelo popular en una conmemoración oficial. El diputado santafesino Esteban Paulón presentó un proyecto de ley para declarar el 5 de junio como el «Día Nacional de la Cultura Ricotera y el Pogo», en sintonía con la fecha en que el músico falleció este 2026. La iniciativa pretende reconocer el legado de quien fuera la voz de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, e insta a que las provincias y municipios adhieran a la realización de actividades conmemorativas.
El documento legislativo fundamenta que “Carlos Alberto Solari, conocido popularmente como ‘Indio’ Solari, constituye una de las figuras más relevantes de la cultura popular argentina”. Según Paulón, la producción del artista superó los límites de los escenarios para transformarse en una referencia social y simbólica para múltiples generaciones, afirmando que “su producción artística se convirtió en una expresión cultural de enorme relevancia, capaz de generar identificación, reflexión y sentido de pertenencia”.
El proyecto pone especial énfasis en el fenómeno colectivo nacido al calor de sus canciones, señalando que “se fue conformando un fenómeno cultural singular, conocido popularmente como ‘cultura ricotera’”. Esta identidad, que reúne símbolos y lenguajes propios, es considerada por el legislador como parte esencial del patrimonio cultural contemporáneo de la Argentina. En este sentido, la propuesta no solo busca homenajear a la figura del músico, sino también a la comunidad de seguidores que ha sostenido y resignificado su obra a lo largo de las décadas.
Uno de los puntos centrales del homenaje es la reivindicación del pogo como un ritual de participación y celebración. El texto recuerda hitos como el histórico concierto de 2013 en el Autódromo de San Martín, donde cerca de 150.000 personas dieron vida al que se considera el pogo más grande del mundo durante la ejecución de «Ji Ji Ji». Para dar sustento técnico a la iniciativa, se cita la definición de la UNTREF, que describe esta práctica como un “baile ritual armado por saltos incesantes en un mismo lugar y hacia los costados con empujones y choques, para alcanzar cada vez a más personas”.
Tras la negativa del Ejecutivo de realizar el velatorio en el Palacio Legislativo, esta propuesta surge como un nuevo camino para inmortalizar a un artista que ha logrado unir a distintas esferas de la sociedad. Con este proyecto, se busca que el 5 de junio no sea solo una marca de su partida, sino un punto de memoria permanente y federal sobre una de las expresiones más masivas y trascendentales de la historia musical argentina.









