El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este martes que su Gobierno podría restablecer en breve las sanciones al transporte de petróleo ruso y reclamó que Moscú alcance un acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania, durante su participación en la cumbre del Grupo de los Siete (G7) que se celebra en la ciudad francesa de Évian.
Al hablar con la prensa, Trump señaló que las restricciones a los envíos de crudo ruso podrían volver una vez normalizado el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz tras el reciente acuerdo de paz alcanzado entre Estados Unidos e Irán. «Estamos en condiciones de hacer eso pronto», afirmó el mandatario.
En marzo, el Departamento del Tesoro estadounidense había otorgado una exención temporal para permitir la compra de petróleo ruso que ya se encontraba cargado en buques y varado en el mar. Esa medida fue prorrogada debido a las tensiones en Medio Oriente y a las interrupciones en el Estrecho de Ormuz, que mantuvieron bajo presión a los mercados energéticos.
Trump se reunió con Zelenski
Paralelamente, Trump mantuvo una reunión con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que posteriormente calificó como «muy buena». Tras el encuentro, el mandatario estadounidense reiteró que «Rusia debe llegar a un acuerdo» para poner fin a una guerra que ya lleva más de cuatro años y que, según sostuvo, ha provocado enormes pérdidas humanas tanto para Rusia como para Ucrania.
Por su parte, Zelenski sostuvo que es «muy importante» que las próximas negociaciones mediadas por Estados Unidos con Rusia se celebren antes del invierno y aseguró que Trump definirá el lugar y el formato del eventual encuentro. Además, reveló que conversaron sobre la posibilidad de que Ucrania produzca sistemas de misiles antibalísticos con apoyo estadounidense.
El G7 endurece la presión sobre Moscú
En ese contexto, los líderes del G7 coincidieron en reforzar la presión económica sobre Rusia mediante nuevas sanciones dirigidas al sector del gas y del petróleo, principal fuente de financiación de la guerra. Por un lado, Canadá anunció medidas contra más de 160 entidades vinculadas a la denominada «flota en la sombra» rusa, mientras que el Reino Unido confirmó nuevas sanciones contra embarcaciones, activos financieros y actores relacionados con Moscú.
En contraste, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, cuestionó la política de sanciones impulsada por Occidente y acusó a los países occidentales de aplicar «dobles estándares» respecto de Rusia e Israel, al sostener que todas las naciones deben respetar la Carta de las Naciones Unidas y las prerrogativas del Consejo de Seguridad.
Una cumbre marcada por Ucrania, Medio Oriente y la IA
La guerra en Ucrania se convirtió en uno de los principales ejes de la reunión de los líderes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido. Sin embargo, la agenda también estuvo atravesada por la situación en Medio Oriente tras el acuerdo alcanzado entre Washington y Teherán y por los debates sobre el desarrollo de la inteligencia artificial.
La cumbre, inaugurada por el presidente francés Emmanuel Macron en Évian, se desarrolla además en un contexto de manifestaciones de protesta en las inmediaciones del encuentro, mientras las principales potencias buscan coordinar posiciones frente a los conflictos internacionales y los desafíos económicos y tecnológicos.
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