Cuando Rodrigo de Loredo anunció su candidatura a gobernador con un año de anticipación seguramente imaginó una jugada de adelantamiento que dejaría a sus oponentes a contrapierna. Debería haber imaginado que durante todo este tiempo los adversarios aprovecharían a contarle los apoyos y los aliados. Especialmente dentro de su propio partido. Hoy, con los votos del Congreso contados, su figura aparece como derrotada y, lo que es peor, sin demasiadas opciones a la vista.
La UCR cordobesa deberá concurrir a las urnas para elegir sus autoridades o acordar una lista única abriendo el juego a otros núcleos pero hay demasiados radicales con muchas pretensiones y pocos votos. Los intendentes, que son el principal activo del partido, están bajo asedio con tentadoras ofertas desde el cordobesismo con Myrian Prunotto y Orlando Arduh y desde La Libertad Avanza con Soledad Carrizo y Gabriel Bornoroni. Para muchos de ellos mantenerse en un espacio es difícil cuando no hay un liderazgo fuerte que apuntale sus gestiones. «Hoy acompañar a Rodrigo es todo costo porque no te abre ninguna puerta. Es todo bancar», dice un intendente del sur provincial. Tampoco sus adversarios internos tienen el camino despejado. Aunque Carlos Briner se lance como candidato a gobernador o Luis Quiroga a presidente del radicalismo la trama de apoyos trasluce poca solidez. «Hoy todos hablan de construir una alternativa y terminan las reuniones ‘servilleteando’ nombres en un bar», traduce un ex legislador. Otros prefieren lamentar la pérdida de identidad y reclaman volver a las fuentes pero para ello es necesario responder varios interrogantes ¿qué es el radicalismo y a quienes quiere representar? Esa pregunta parece ausente en una fuerza política que tiene más de cien años y cuyas ideas centrales parecen sostenerse desde aquellos tiempos. La renovación tampoco parece funcionar en la dirección que trazó De Loredo cuyo último acto político consistió en un evento denominado «Rodrigo Sessions» con estética de rave electrónica y con el ex-diputado pinchando discos como un deejay. Crear un marco conceptual y meter en él el contenido de un enfoque renovado, representativo y convocante parece un desafío de magnitud para el tiempo que la UCR cordobesa tiene por delante hasta 2027″.
¿Triunfo o derrota para el Panal?
La figura de Rodrigo de Loredo, derrotado y con pocas alternativas dispara lecturas opuestas desde el PJ cordobés. Por un lado están los que creen que fuera de carrera fortalece las posiciones de Juez y Bornoroni polarizando votos opositores que deberían ir divididos, según hacen cuentas en el Centro Cívico. Otros aseguran que Ferrer y De Loredo tenían todo acordado con la Casa Rosada para confluir en un gran frente opositor y la interna sirvió para frenar o moderar ese armado. Como sea, en el radicalismo hay un claro perdedor y, lo que tal vez es más grave, no asoma un ganador que capitalice el momento.
Para colmo, en medio del sobre análisis de la votación por zoom de los boina blanca, se conoció la noticia del adelanto financiero de la Nación por 400.000 millones de pesos para Córdoba. Ese acuerdo lleva la firma de Javier Milei, de Toto Caputo y de Diego Santilli, quien tendría excelente sintonía con el gobernador Martín Llaryora. Al flamante jefe de gabinete se le atribuye la estrategia de firmar la paz en los comicios provinciales a cambio de no interferencia de los mandatarios en la elección presidencial.
Semejante jugada requiere suscribir los entendimientos con fondos que deberán devolverse en cuotas con descuentos de la coparticipación pero que representan un alivio temporal para las asfixiadas finanzas provinciales.
La clave de este pacto es cómo será leído por la oposición que obtuvo algunas señales hace tiempo y que llevaron a Luis Juez a condicionar su apoyo a LLA si no veía clara la decisión de ir por la gobernación en el 2027. ¿Se despegará el Frente Cívico de su alianza con Gabriel Bornoroni? Eso es lo que esperan desde el Panal pero también el senador puede interpretar el envío de recursos como parte de la dinámica de gestión de cualquier gobierno. Sea cual sea Juez sabe que la intemperie de una candidatura en soledad nunca le fue provechosa, aun en buenas épocas.
Por su lado, el cordobesismo deberá alinear su estrategia en el Congreso Nacional para acompañar iniciativas oficialistas como la Reforma Electoral. ¿Estará el ex gobernador Juan Schiaretti al tanto de la letra chica de la negociación que incluye su voto en Diputados? La respuesta, por el hermético entorno que lo acompaña, sólo se hallará con el tiempo.









