La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a profundizarse este miércoles tras una nueva serie de ataques lanzados por las fuerzas estadounidenses contra objetivos militares en territorio iraní. Mientras Washington aseguró que las operaciones buscan reducir la capacidad ofensiva de Teherán y garantizar la seguridad del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, el Gobierno iraní denunció un elevado número de víctimas civiles y prometió responder a la ofensiva.
La portavoz del Gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani, informó que al menos 30 civiles murieron durante los bombardeos registrados en los últimos días sobre distintas localidades del sur del país. A través de un mensaje publicado en la red social X, expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y remarcó la importancia estratégica de esa región para Irán.
En paralelo, las Fuerzas Terrestres iraníes confirmaron la muerte de siete militares tras un ataque estadounidense contra un cuartel ubicado en Bampur, en la provincia de Sistán y Baluchistán. Según el comunicado oficial, la ofensiva incluyó el lanzamiento de 13 misiles que impactaron sobre dormitorios, áreas de alojamiento, una residencia para invitados y puestos de vigilancia de la base militar, dejando además varios heridos. El Ejército sostuvo que el objetivo era provocar la mayor cantidad posible de bajas y aseguró que la represalia será «segura e inminente».
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que ejecutó una nueva oleada de ataques contra decenas de instalaciones militares iraníes. Entre los blancos alcanzados figuran sistemas de defensa costera, depósitos y plataformas de lanzamiento de misiles de crucero, capacidades navales y bases de drones ubicadas en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
Las autoridades estadounidenses sostienen que las operaciones deterioraron significativamente la capacidad de Irán para amenazar el tránsito de embarcaciones comerciales y proteger la libre navegación en esa vía estratégica. Horas más tarde, CENTCOM informó una segunda ofensiva sobre la isla de Gran Tunb, donde fueron atacados nuevos emplazamientos militares mediante municiones de precisión.
La escalada militar se produce después de que Washington reimpusiera el bloqueo naval sobre los puertos iraníes, una medida que marcó el fin de la tregua alcanzada semanas atrás durante las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Ese acuerdo había suspendido temporalmente las hostilidades, pero las conversaciones se estancaron y el conflicto volvió a recrudecer.
Como respuesta, Irán lanzó misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Baréin, Kuwait y Jordania. Aunque la mayoría de los proyectiles fueron interceptados por los sistemas de defensa, los ataques elevaron aún más la tensión regional. Además, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que podría bloquear las exportaciones energéticas de Oriente Medio si continúa la presión militar estadounidense.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reforzó el mensaje de la Casa Blanca al anticipar que los ataques continuarán mientras Irán no retome las negociaciones. Incluso advirtió que infraestructuras estratégicas, como puentes y centrales eléctricas, podrían convertirse en nuevos objetivos militares si persiste el enfrentamiento.
La posibilidad de que el conflicto afecte el suministro energético mundial también comenzó a reflejarse en los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent superó los 85 dólares por barril, impulsado por la incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz, paso por el que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural comercializados en el planeta.
Mientras tanto, distintos mediadores regionales continúan impulsando gestiones diplomáticas para intentar reactivar el diálogo entre Washington y Teherán. Sin embargo, la intensificación de los ataques y las amenazas cruzadas mantienen a Medio Oriente en uno de los momentos de mayor tensión de los últimos años.
El chavismo y sectores de la oposición anunciaron una agenda de diálogo









