La disputa por la soberanía de las Islas Malvinas incorporó un nuevo componente a la carrera por la Secretaría General de las Naciones Unidas y podría afectar las posibilidades del argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), uno de los principales candidatos para suceder a António Guterres.
El escenario se complicó luego de una declaración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien dejó abierta la posibilidad de revisar la posición de Washington sobre las islas. La afirmación fue interpretada por el Gobierno argentino como una señal favorable al histórico reclamo de soberanía y derivó en una respuesta política del presidente Javier Milei.
Durante una cadena nacional, Milei anunció la construcción de una base naval en Tierra del Fuego y anticipó sanciones contra empresas petroleras vinculadas con actividades de exploración y explotación en el archipiélago. El mandatario presentó las medidas como parte de una estrategia destinada a reforzar la capacidad argentina de defensa y protección de sus recursos estratégicos.
“Defender nuestra soberanía requiere pensar en las próximas generaciones y no solamente en la próxima elección”, sostuvo Milei, al remarcar la necesidad de fortalecer las Fuerzas Armadas y desarrollar una política de seguridad nacional de largo plazo.
El Gobierno británico respondió rápidamente. El secretario de Defensa del Reino Unido, Wes Streeting, cuestionó el discurso del mandatario argentino y sostuvo que las Islas Malvinas son británicas porque sus habitantes eligen esa condición. Además, reafirmó que el compromiso de Londres con el archipiélago es “absoluto e inquebrantable”.
El factor británico en la candidatura de Grossi
La controversia adquiere especial relevancia porque el Reino Unido es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, junto con Estados Unidos, China, Rusia y Francia. Esos países tienen derecho a veto y, por lo tanto, poseen un papel determinante en el proceso de selección del próximo secretario general.
Grossi cuenta con un importante respaldo internacional debido a su trayectoria al frente del OIEA y aparece entre los candidatos con mayores posibilidades. Junto con él, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rebeca Grynspan concentran buena parte de las expectativas en la carrera por reemplazar a Guterres, cuyo mandato finaliza a fin de año.
Antes del nuevo enfrentamiento diplomático por Malvinas, Londres había considerado la posibilidad de abstenerse en la votación sobre Grossi. Esa posición podía ser interpretada como una señal tácita de aceptación de su candidatura pese a su nacionalidad argentina.
Sin embargo, la escalada entre Buenos Aires y Londres podría modificar esos cálculos. El reclamo argentino por las islas y las nuevas medidas anunciadas por Milei introdujeron un elemento geopolítico adicional en una elección que, además de las credenciales de los candidatos, está atravesada por los intereses de las principales potencias.
Cómo es la carrera por la Secretaría General
El secretario general de la ONU es elegido por el Consejo de Seguridad y posteriormente confirmado por la Asamblea General. Los cinco miembros permanentes tienen una influencia decisiva debido a su capacidad de veto.
En las votaciones informales, los candidatos son clasificados mediante tres categorías: “Encouraged”, que indica respaldo; “Discouraged”, que representa una posición contraria; y “No opinion”, utilizada para quienes no expresan una postura definida.
En la última ronda mencionada en el informe, Rodrigues-Birkett obtuvo 8 votos favorables, 3 desfavorables y 4 sin opinión. Grynspan consiguió 7 apoyos, 4 rechazos y 4 abstenciones, mientras que Grossi registró 7 respaldos, 6 posiciones en contra y 2 sin opinión.
Hasta el momento, las votaciones se realizan mediante una modalidad que no permite identificar públicamente cuáles corresponden a miembros permanentes y cuáles a los integrantes no permanentes. Esa situación cambiará cuando el proceso entre en una etapa decisiva y las cinco potencias con derecho a veto definan formalmente sus posiciones.
La próxima votación está prevista para el 18 de septiembre, una instancia que podría aportar nuevas señales sobre el escenario.
Estados Unidos y Francia, claves para Grossi
En este contexto, la relación que Milei mantiene con Trump y con el presidente francés Emmanuel Macron adquiere especial importancia para la candidatura argentina. Ambos países aparecen como potenciales respaldos para Grossi dentro del Consejo de Seguridad.
Una eventual decisión británica de abandonar la abstención y adoptar una postura negativa podría representar un obstáculo significativo para el argentino. Por eso, el apoyo de Washington y París podría resultar determinante para intentar mantener a Londres en una posición de neutralidad.
Así, la cuestión Malvinas dejó de ser únicamente un capítulo de la relación bilateral entre Argentina y Reino Unido y pasó a convertirse en un factor que podría incidir en una elección de alcance global. La evolución de la disputa diplomática durante las próximas semanas será seguida de cerca por los países que participan de la carrera para definir quién ocupará la Secretaría General de la ONU.
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