Hay carreras que no se corren solo con las piernas, sino con el corazón. El Spartathlon es una de ellas. Se trata de una de las competencias de ultradistancia más famosas y duras de la Tierra: un trayecto a pie de 246 kilómetros sin parar, que une las históricas ciudades de Atenas y Esparta, en Grecia.
La prueba nació para revivir la hazaña del soldado ateniense Filípides, quien en el año 490 a. C. corrió esa misma distancia en poco más de un día para pedir ayuda militar ante la invasión persa. En 1983, un grupo de oficiales británicos viajó a Grecia para comprobar si la hazaña era humanamente posible. Vaya si lo era: desde entonces, la carrera se convirtió en un mito.
Para completarla, los atletas enfrentan un límite estricto de 36 horas atravesando asfalto, tierra y senderos de montaña. Hay 75 controles en el camino y el que se retrasa queda fuera. Al llegar a la meta, a los pies de la estatua del rey Leónidas, no hay premios en dinero: el verdadero triunfo es una corona de olivo y un sorbo de agua servido en un recipiente tradicional.
El representante cordobés
Entre los pocos elegidos del mundo que asumirán semejante desafío estará el cordobés Facundo Nicolás Navarro, de 42 años. Nacido en Villa de María de Río Seco, en el norte provincial, el atleta se prepara para el reto de su vida tras 15 años dedicados al running.
Pero su mayor victoria empezó mucho antes de calzarse un par de zapatillas. Durante su infancia y juventud, Navarro convivió con la epilepsia. Fueron años de médicos, tratamientos y fuertes limitaciones que condicionaron su vida diaria. Mientras otros chicos jugaban sin preocupaciones, él aprendió a convivir con la incertidumbre. Estuvo medicado hasta los 18 años y, lejos de derrumbarlo, esa etapa le dejó una huella imborrable: las ganas y la necesidad de demostrarse a sí mismo que nada era imposible.
El valor del esfuerzo cotidiano y el compromiso social
Detrás de este sueño gigante hay una rutina de sacrificio puro. Cada jornada para Navarro empieza a las 5 de la mañana, cuando se levanta para ir a trabajar a 60 kilómetros de su pueblo. Después de largas y agotadoras horas de trabajo, encuentra la energía para salir a entrenar y sumar los kilómetros que lo acercaron a Grecia.
A su faceta deportiva se le suma un fuerte perfil solidario. En diálogo con Hoy Día Córdoba, Navarro destacó que se considera creador y director de la Asociación Civil “Un kilómetro una sonrisa”. Según precisó el atleta, la iniciativa nació con el propósito de organizar “talleres recreativos y deportivos” y generar “un espacio maravilloso de contención y sociabilización”. Aunque tras la pandemia perdieron el espacio físico, el deportista aseguró que sueñan con “volver a tenerlo porque era un lugar increíble”.
A lo largo de sus 15 años en el atletismo, Navarro llevó a cabo múltiples desafíos solidarios vendiendo o intercambiando los kilómetros recorridos por alimentos no perecederos, ropa, juguetes y útiles escolares. Entre sus proezas previas se destaca la unión del departamento Río Seco, donde completó 350 kilómetros en cuatro días para llevar un mensaje sobre la importancia de la actividad física a cada comunidad.
A las puertas de un hito histórico
El camino para clasificar al Spartathlon requirió tres años de trabajo constante bajo las órdenes de su entrenador brasileño, Fernando Miranda. Según explicó el runner a este medio, estuvo buscando la marca mínima en diversas pruebas del país hasta que en diciembre pasado logró concretar el registro necesario en San Pedro, provincia de Buenos Aires. Luego de ingresar mediante el sorteo oficial, Navarro se convirtió en el primer hombre cordobés en la historia en acceder a esta legendaria competencia.

A pocas horas de la largada (este sábado 26 de septiembre), el atleta integra una delegación de aproximadamente 12 argentinos procedentes de distintas provincias. Respecto a sus expectativas para la prueba, Navarro señaló que viene trabajando intensamente para “tratar de terminar la carrera”. Tal como indicó el deportista, comprende que se trata de “un desafío muy alto” y que “ya estar en este lugar es un logro muy grande para los que aman el running”.
En ese sentido, remarcó que su plan se enfocará en respetar la estrategia de carrera acordada con su equipo técnico y nutricional. Según remarcó, buscará completar el trazado dentro del límite de las 36 horas cuidando su integridad física, al recordar que más allá de los logros deportivos “atrás de esto hay una vida y una familia esperando”.
Este fin de semana, las calles de Esparta verán correr a un cordobés que no solo busca completar 246 kilómetros, sino llevar bien en alto el mensaje de que con perseverancia no hay límites que no se puedan superar.
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