Este jueves se confirmó la muerte de otro argentino en el choque entre dos trenes de alta velocidad en la provincia española de Toledo, que dejó 69 muertos y decenas de heridos. Se trata de Agustín Randazzo, de 51 años, quien permanecía desaparecido desde el siniestro. De esta manera, ya son dos los argentinos fallecidos en la tragedia, junto con Ana Martina Conte Grand, de 32 años.
Randazzo vivía en España desde 2002 y viajaba habitualmente por motivos laborales desde Madrid hacia Sevilla. Al momento del siniestro, se encontraba en el coche ocho de una de las formaciones, que colisionó con un tren de la empresa Iryo. Desde el accidente, su familia no había vuelto a tener noticias sobre su paradero.
La otra víctima argentina fue Conte Grand, una podóloga sanjuanina de 32 años que residía en Andalucía y viajaba en el coche siete junto a su hermano Zacarías, quien sobrevivió a la tragedia.
La tragedia también se cobró la vida de Fátima Báñez, ex ministra de Trabajo y Seguridad Social de España, quien ocupó ese cargo entre 2011 y 2018, durante el gobierno de Mariano Rajoy. Su familia confirmó el fallecimiento luego de que concluyeran las tareas de identificación.
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, expresó su pesar por la noticia y la recordó como «una mujer incansable, leal amiga y siempre comprometida con mejorar la vida de los españoles». Además, transmitió sus condolencias a sus familiares y allegados.
Reclamos y pedidos de renuncia
Mientras España continúa conmocionada por el siniestro, comenzaron a multiplicarse los cuestionamientos a las autoridades del sector ferroviario. Comisiones Obreras (CCOO), uno de los principales sindicatos del país, reclamó la renuncia del ministro de Transporte, Óscar Puente, por sus declaraciones sobre las posibles responsabilidades de los trabajadores involucrados.
En un comunicado, la central sindical cuestionó que el funcionario señalara a los empleados cuando la investigación todavía no concluyó y pidió «máxima prudencia y responsabilidad» para evitar conclusiones anticipadas. También reclamó que se investiguen las filtraciones de conversaciones de los profesionales implicados y que se determinen las responsabilidades correspondientes.
Por su parte, el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) anticipó que continuará con las medidas de fuerza para exigir mejoras en las condiciones de seguridad. Su secretario general, Diego Martín, aseguró que convocarán nuevas huelgas hasta obtener las garantías necesarias para evitar que se repitan tragedias como las de Urda y Adamuz.
En paralelo, los reyes de España, Felipe VI y Letizia, visitaron a los heridos internados en un hospital de Toledo. «Hay evidentemente una investigación en marcha. Esta investigación debe determinar cómo y por qué ha sucedido esta catástrofe», manifestó el monarca, quien también reclamó que se estudien las medidas necesarias para evitar nuevos accidentes.
Un día después del siniestro, los servicios de emergencia, con la ayuda de grúas y perros de la Guardia Civil, continuaban las tareas de búsqueda entre los restos retorcidos de los vagones tras la colisión ocurrida en el municipio de Urda, en el centro de España.









