El grupo terrorista Estado Islámico (EI) asumió ayer la autoría de la ola de atentados suicidas en Sri Lanka contra iglesias y hoteles de lujo que el domingo causaron la muerte de más de 320 personas, en un comunicado enviado a la agencia Amaq, afín a esa milicia, cuya autenticidad está siendo verificada.
“Los autores de los ataques contra los ciudadanos de los países de la Coalición (anti-EI) y los cristianos en Sri Lanka de anteayer son combatientes del EI”, anunció el grupo yihadista a través de su agencia de noticias Amaq. Ya el lunes, una cuenta Telegram del EI había publicado fotos de tres de los presuntos kamikazes, cada uno con un dedo levantado hacia el cielo, bajo el título “tres de nuestros hermanos comandos en Sri Lanka”.
La noticia resulta devastadora para los planes de destrucción del grupo yihadista por parte de Estados Unidos, ya que confirma que su poder de daño sigue intacto pese a la caída de su autodenominado califato en Siria e Irak. Derrotado en el terreno, el grupo dirigido por Abu Bakr al-Baghdadi, que sigue prófugo, logró organizar a la distancia a yihadistas ceilandeses que el domingo mataron a más de 300 personas en ataques suicidas coordinados, en una operación de una envergadura y complejidad muy importante.
Por su parte, las autoridades de Sri Lanka consideraron que los atentados fueron una “represalia” a los ataques contra mezquitas en Nueva Zelanda, semanas atrás. El secretario de Defensa y portavoz del Gobierno, Ruwan Wijewardene, informó que “creemos que (los ataques) fueron llevados a cabo por un grupo islamista extremista como represalia por la masacre en mezquitas de Nueva Zelanda”, en una comparecencia ante el Parlamento.









