¡Hola, queridos lectores de El Club de la Porota! Hoy tenemos mucho para compartir: las palabras de Natalia Brusa, del taller Trazos y Palabras (¡nos reconocemos fans de esta iniciativa que impulsa junto a otra amiga, Andrea Porello!); una nueva sección de humor y reflexión, esta v ez protagonizada por mi querido papá; y un saludo muy especial al Illia por su 40.º aniversario. Palabras, risas y gratitud para seguir nutriendo esta trama y construyendo un mundo para todas las edades.
Solo se trata de buscar
Por Natalia Brusa, especial para el HDC y El Club de la Porota
Desde siempre, el ser humano ha sido un sujeto deseante. Un buscador de secretos, de fórmulas, de caminos, de mil maneras de lograr conocimiento, armonía, amor, prosperidad, crecimiento y tantas otras cosas. Esa búsqueda no ha cesado a lo largo de los siglos, aunque ha ido mutando a raíz de la diversidad de fuentes cada vez más accesibles, hasta dar el salto cuántico que es hoy la inteligencia artificial.
El conocimiento científico muchas veces ha desplazado otras formas de conocer, como la creatividad, la imaginación y los saberes de civilizaciones milenarias. La colonización de los pueblos originarios barrió con maneras de abordar la realidad propias de cada civilización.
No obstante ello, esta dimensión “no científica” del conocimiento ha aportado a la humanidad infinidad de saberes, de verdades siempre relativas, de interrogantes, de cuestionamientos que han impulsado a los seres humanos a un crecimiento personal muchas veces no reconocido por no ser académico.
¿Qué ocurre hoy con lo singular, con la unicidad de cada ser humano, cuando su búsqueda se delega en “buscadores”?
Estos buscadores, ¿investigan como lo haríamos nosotros? ¿Tienen nuestra mirada, nuestra sensibilidad, nuestra intuición?
¿Descartan y eligen los mismos datos que seleccionaríamos nosotros de no contar con su ayuda?
¿Se emocionan ante una verdad revelada, un dato desconocido, un poema, una joya oculta, como lo hacemos nosotros?
Las mujeres, desde siempre, hemos sido eternas buscadoras. Siempre impulsadas por preguntas que nos motivan y que, una vez resueltas, nos invitan a preguntarnos nuevas cosas. Y en esta curiosidad inagotable abrevamos de fuentes diversas, tratando de postergar prejuicios, animándonos a ir un poco más allá. Aunque a veces por ello hayamos sido tratadas de brujas.
En esta búsqueda aparece un término olvidado, una joyita digna de ser rescatada del olvido: el grimorio.
Un grimorio es un compendio de conocimientos mágicos, rituales, fórmulas y saberes ocultos utilizado tradicionalmente por hechiceros, magos, alquimistas y practicantes de artes esotéricas. Según el Diccionario de la lengua española (RAE), se define simplemente como un “libro de fórmulas mágicas usado por los antiguos hechiceros”. En la versión que rescatamos hoy se trata simplemente de un cuaderno donde cada uno va registrando cada cosa que va descubriendo, impulsado por sus propias preguntas. Una bitácora personal de nuestras búsquedas y revelaciones que puede contener todo aquello que iluminó o encendió nuestra mente y nuestro corazón. Una manera singular de construir el conocimiento que necesitamos para habitar, a nuestra manera, el mundo en el que vivimos.
Así, con nuestro grimorio sobre el escritorio y en tiempos de inteligencia artificial, nos atrevemos a rescatar la inmensa alegría de pensar e imaginar.
“Ellas sabían cosas”
Trazos y Palabras es una creación de Andrea Porello y Natalia Brusa. Próximas fechas del taller: 4 y 11 de noviembre. Informes e inscripciones al Whatsapp +54 9 3512 64-3034. Si sos parte de la membresía de El Club de la Porota, tenés un 10% de bonificación. Para sumarte a la membresía de El Club de la Porota, disfrutar de sus beneficios y ser parte de esta trama y de esta comunidad, escribinos al WhatsApp: +54 9 3513 26-0243 www.elclubdelaporota.com
Humor y reflexión para un buen vivir
Por Sol Rodríguez Maiztegui
Inauguramos una nueva sección de humor y reflexión en esta comunidad. Esta vez, protagonizada por mi querido papá, que siempre fue una persona muy creativa, divertida y con el típico humor cordobés.
El humor y la posibilidad de reírnos de nosotros mismos pueden ser factores protectores de un buen vivir: nos ayudan a tomar distancia de las preocupaciones, a mirar las situaciones con más flexibilidad y a reconocer nuestras contradicciones con amabilidad. La risa compartida también nos acerca y fortalece los vínculos. No borra lo que nos pasa, pero puede ayudarnos a transitarlo con mayor liviandad.
Semana a semana les regalaremos una dosis de humor y reflexión, una invitación a reírnos, encontrarnos y nutrir un buen vivir y un buen envejecer. Gracias, papá Miguel, por compartir tu humor con esta comunidad.
RECUADRO – NUEVA SECCIÓN DE HUMOR
Un amigo le dice a otro:
—¿Cuál es tu secreto para vivir bien tantos años?
—Nunca discutir con nadie.
—¡No puede ser solamente eso!
—Tienes razón, no debe ser solamente por eso.
Moraleja: Discutir siempre, por cualquier tema menor y sin sentido, no ayuda a la buena convivencia.
Un abrazo al Illia por sus 40 años
Hoy quiero abrazar con muchísimo cariño al Illia, el espacio sociocultural y recreativo para personas mayores de la Caja de Jubilaciones de Córdoba, en su 40.º aniversario.
Allí di mis primeros pasos en el mundo de la gerontología. Allí conocí personas, escuché historias y compartí experiencias que fueron transformando mi manera de mirar las vejeces. Por eso, El Illia tiene un lugar tan especial en mi historia y en el camino que seguimos construyendo con El Club de la Porota.
Durante mi gestión como directora, entre 2012 y 2016, tuve la suerte de conocer a Rolando Villagra, quien fue director de la Caja de Jubilaciones cuando nació el Illia y uno de los autores de esa frase que representa a la institución: “Nadie se jubila de la vida, sino simplemente de un empleo”. Una frase que sigue acompañándome y que se hace realidad cada vez que alguien se anima a aprender algo nuevo, a compartir lo que sabe, a descubrir un deseo o a ser parte de una comunidad.
Mi gratitud inmensa a todas las personas e instituciones que hicieron y hacen posible que el Illia siga siendo encuentro, trama y vínculos. Gracias a quienes lo habitan, lo cuidan y lo recrean cada día, promoviendo un buen vivir en la vejez.
¡Felices 40 años, querido Illia! Gracias por haber sido parte de mis comienzos y por seguir siendo un lugar donde hacer comunidad y multiplicar la belleza que habita en las personas, sin límites de edad. Los abrazo con todo mi cariño, Sol.









