La invitación
Mi amigo Íbero Martínez, titular de la librería El Espejo y militante editorial, me invita a presentar la nueva novela de Guillermo Martínez en el evento mayor de la lectura y un rayo de alegría me atraviesa desde la cabellera lectora hasta los pies de redactor. El autor me despertó interés inmediatamente y me comprometí con la mayor seriedad posible a ejecutar esta tarea tan noble.
Los libros son mis objetos preferidos
A lo largo de mi vida he reunido un conjunto importante de colecciones poco importantes, como una buena cantidad de relojes (de los que funcionan bastante pocos), autos de juguete cuyas versiones originales se vendieron a finales del siglo XX, vinos de cepas que no sean malbec, artesanías antropomorfas, sombreros, moños y muchos otros grupos de elementos que tienen sentido juntos, sólo para mí. En cambio, queridos lectores, los libros son mi debilidad. No los compro para leerlos, sino para que “estemos juntos», como dijo el maestro Daniel Salzano (cuya colección completa de ediciones me escolta mientras escribo esta nota).
Acariciar la lectura
Mientras que un autito sirve para transportar la imaginación en el mundo material, un sombrero permite que las ideas no se evaporen y un reloj marca el ritmo regular de nuestro pensamiento irregular, los libros son esas criaturas mágicas que explican la fantasía, condensan la creatividad y hacen del ingenio una figuración, y de la ficción, una ilusión.
La controversia y la guerra; la paz, el amor y el sexo; una biografía y la historia de pueblos lejanos están encuadernados hasta meterse en nuestra cabeza. Son vecinos apretados dispuestos a dialogar en nuestra biblioteca, hasta que vibran de placer al ser acariciados en el lomo y, luego, elegidos.
Ordenados por los apellidos
Pero volviendo a la presentación del libro de los Martínez (el librero y el autor), una mañana paso por la librería y soy bendecido -para usar una metáfora religiosa muy necesaria en cercanías de la visita de Su Santidad- con un ejemplar de la novela. Este pequeño tesoro -que supuestamente aún no ha salido a la venta- se titula Yo también tuve una novia bisexual.
Una vez presentada, esta joya será guardada en la zona de ficción, antes de Expiación de McEwan y después de La guerra gaucha de Leopoldo Lugones, que están juntas por esas insólitas vecindades que generan los apellidos de los escritores. Tendrán mucho de qué hablar, pienso, mientras Melville, desde Moby Dick, trata de sumarse a la tertulia.
Esta misma explicación caprichosa del orden alfabético nos asalta cuando llegamos al piso donde Raúl Baron Biza, Charles Baudelaire, John Berger y Jorge Luis Borges viven preocupados por la cercanía de Charles Bukowski. Ray Bradbury, por su parte, va a pedir asilo en algún pseudónimo, para evitar conversaciones no deseadas.
Más abajo andan John Cheever y Chejov, que intercambian ideas antes de que llegue el cordobés Federico Falco, mientras Herman Hesse, Ernest Hemingway y Michel Houellebecq protagonizan otros diálogos tan fantasiosos como aquellos de la triada de María Gainza, Allen Ginsberg y Leila Guerreiro.
Las frases maravillosas de todos los autores se van convirtiendo en un runrún mientras me zambullo en la lectura de la novela que me toca presentar. Esa misma noche, de espaldas a la biblioteca parlante leo la mitad del libro y decido ir más despacio. Querría terminar la historia el día de la presentación, casi como un ritual. El texto es poderoso, tiene condimentos eróticos e incluso podría considerarse políticamente incorrecto. Tal vez por eso, estimo, el autor haya pensado en editarlo y presentarlo recién ahora, ya que lo había terminado en 2011.
Electrocución editorial
Agradezco tener la edición en papel porque la electricidad de un ejemplar es mucho más poderosa que esas pataditas de pila chiquita que ofrecen los dispositivos electrónicos. Me abstraigo pensando en los libros como motor victorioso de la lucha contra la violencia y la ignorancia -si es que hubiera diferencia entre ellas. Hago una lista mental de referencias para la presentación y recuerdo a Umberto Eco con El vértigo de las listas, donde propone que las listas son el comienzo de la cultura, con las enciclopedias, los catálogos y otros índices como referencias de la propia humanidad.
Llega el flyer para promocionar el gran día de la presentación sin errores, pero con un electrizante detalle. Los apellidos y datos están adecuadamente escritos pero la obra a presentar es otra y, vaya ironía, se llama Un crimen dialéctico.
Guillermo Martínez, un autor premiado, con títulos en su haber como Crímenes imperceptibles que se convirtió en la película Los crímenes de Oxford, protagonizada por John Hurt y Elijah Wood y dirigida por Álex de la Iglesia, presenta Un crimen dialéctico el domingo 8 de noviembre a las 21 en la carpa Lilia Lardone.
La 40a Feria del Libro Córdoba 2026 se celebra del 30 de octubre al 15 de noviembre de 2026, con curaduría de Graciela Ferrero e Íbero Martínez. Hay más de 360 actividades, 9 ciclos temáticos y 100 stands, destacando el Espacio Alberto Burnichon, para editoriales independientes locales.










