Fue un tiroteo
Ser policía no es fácil y más aún en una estructura como la de la Policía de Córdoba, que a pesar del paso de tantos años de democracia, aún conserva algunas rémoras de aquella policía de la dictadura, del D2 y los grupos de tareas integrados a la masacre represiva. Por eso, durante todos estos años, ha habido tantos policías que fueron juzgados y condenados a prisión perpetua y otras penas, por abusar del poder, maltratar, torturar y matar al margen de la Ley. Sin embargo, también hubo casos de policías que actuaron de acuerdo al protocolo y que sin embargo fueron imputados y llevados a los tribunales. Hace algunos días, fue absuelto el policía Luis Alberto Farías en un juicio que se desarrolló en Deán Funes. Lo llamativo de este caso, fueron los cambios en la caratula judicial: primero fue acusado por homicidio culposo, después por homicidio calificado por uso de arma de fuego con dolo eventual y finalmente por homicidio con exceso en la legítima defensa.
El hecho que lo involucró sucedió en San José de las Salinas y se remonta a julio del año 2016, cuando Cristian Muñoz, de 35 años, habría intentado asesinar con un arma de fuego a su mujer. Al concurrir policías alertados por la situación, los atacó a balazos que fueron respondidos por los efectivos, munidos de las armas reglamentarias. Fue así que un perdigón de una escopeta impacto en la cabeza de Muñoz, quien fue traído al Hospital Misericordia, donde finalmente falleció. Asistido por el abogado Hugo Luna, ahora Farías intentará recomponer su carrera profesional en la fuerza. Cuestión al margen, no resulta fácil aceptar que hayan pasado 10 años para que “La Justicia” aclare y dirima lo sucedido. Como ocurre con la mayoría de las causas en mora, una década es una eternidad. Si bien el policía Luis Farías nunca estuvo detenido, fue pasado a situación pasiva y apartado de sus funciones. Hoy sabemos que no mató impúdicamente a Muñoz, sino que actuó legalmente y como corresponde en un tiroteo.
Los números del horror
El crimen de la niña Agostina Vega y las multitudinarias marchas por el NI UNA MENOS, volvieron a recordarnos a los argentinos que lamentablemente en nuestro país, la violencia de género y los FEMICIDIOS siguen siendo una epidemia. Hace algunos días, la Corte Suprema de Justicia difundió los datos del Registro Nacional de Femicidios del 2025, según los cuales hubo una disminución del 12,3% respecto del 2024. Se contabilizaron un total de 219 víctimas (200 directas y 19 vinculadas). O sea, un femicidio cada 44 horas. Como siempre, en la provincia de Buenos Aires ocurrieron la mayor cantidad de los casos, un 39% del total. Según el desglose de la información, el 78% de las víctimas fueron atacadas en viviendas (compartidas con el victimario y propias) y sólo un 15% en espacios públicos.
Pero también se conocieron los números relevados por el Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, con estadísticas más completos porque son de los últimos 11 años, desde la primera marcha por el NI UNA MENOS. En total, desde el 3 de junio del 2015 hasta ayer, sumaron 3.424 víctimas por violencia de género en todo el país (3.073 femicidios, 4 lesbicidios, 78 trans/travesticidios y 269 femicidios vinculados de varones adultos y niños). Recordemos que un femicidio directo se refiere a la propia víctima, y uno vinculado, a alguien cercano o querido para castigar o destruir psicológicamente a la mujer. Del total de casos, el 65% son de mujeres de entre 19 y 50 años y el 60% de los victimarios son parejas o ex-parejas. La mitad de los crímenes fueron con armas blancas y de fuego. En cuanto a las provincias con mayor cantidad, Buenos Aires suma 1.115 casos, Santa Fe 368 y Córdoba 250. Para que se comprenda mejor el panorama de los últimos 11 años, podemos decir que en Argentina se produjo un femicidio cada 30 horas. En líneas generales, estos son los números del horror.









