¿Cómo diseñarías tu propia lápida? Probablemente sea una pregunta que pocas veces te hiciste. Sin embargo, Lu y Camila la convirtieron en el punto de partida de un taller creativo que invita a reflexionar sobre la muerte desde otro lugar. La propuesta, denominada «Diseñá tu lápida», se realizará este domingo 2 de agosto, desde las 15, en Córdoba. Pero la actividad es apenas una muestra de un proyecto mucho más amplio, nacido de una pasión personal que terminó convirtiéndose en una comunidad dedicada a preservar la memoria y el patrimonio funerario.
Camila Quilez nació en Beccar, en el norte de la provincia de Buenos Aires, y desde hace dos años vive en Mar del Plata. Su vínculo con los cementerios comenzó en la infancia, cuando acompañaba a su abuela Elvira a visitar las tumbas familiares. Mientras el resto de la familia evitaba esos espacios, ellas limpiaban las lápidas, llevaban flores y recordaban a sus seres queridos como un acto de amor y respeto. Aquellas visitas despertaron una curiosidad que, con el tiempo, se transformó en una investigación autodidacta sobre arquitectura, historia y simbología funeraria.
De una pasión personal a una comunidad
Lo que comenzó como un interés personal dio origen a Cementerios Argentina (cementerios.arg), una comunidad de Instagram que creció de manera completamente orgánica. Allí, Camila descubrió que no era la única apasionada por estos espacios. Como ella misma dice, encontró a muchos de «los locos de la familia»: personas que compartían el mismo interés por los cementerios y su valor patrimonial. Hoy la cuenta funciona como un archivo histórico colaborativo, donde seguidores de todo el país envían fotografías, documentos e historias de los cementerios de sus localidades, enriqueciendo el contenido que ella investiga y difunde.
Aunque profesionalmente se dedica a la tapicería y la costura, logró integrar esta pasión a su vida laboral a través de la creación de contenido, la gestión de redes sociales, la organización de recorridos guiados y la realización de talleres.
Para Quilez, el desafío no es solo difundir la historia de los cementerios, sino también cambiar la manera en que los argentinos los miran. «Muchas personas viajan al exterior, visitan cementerios históricos y museos, pero no conocen el cementerio de su propia ciudad. Sin conocer nuestras raíces, que también están ahí, perdemos parte de nuestra identidad», sostuvo.
En ese sentido, remarcó que el patrimonio funerario argentino sigue siendo poco valorado y aseguró que busca incentivar a las personas a recorrer estos espacios para conocer su historia y contribuir a su preservación.
Según Quilez, la cultura del duelo cambió drásticamente. «Ahora se dice que vivimos en la época de la muerte de la muerte, porque ya casi no habitamos los cementerios», reflexionó. Explicó que esa expresión remite a una teoría del historiador y filósofo francés Philippe Ariès, uno de los principales estudiosos de la relación de Occidente con la muerte. «Hay una inmediatez por llevarnos puesta la muerte. Pasa un día de duelo y hay que seguir. Las ritualidades no desaparecieron, sino que cambiaron. Hoy son otras», señaló.
En ese contexto, advirtió que el futuro de los cementerios también plantea nuevos desafíos. Mencionó, por ejemplo, el crecimiento de prácticas como el esparcimiento de cenizas en el mar, una tendencia cada vez más frecuente en ciudades costeras como Mar del Plata. A eso se suma la baja de la natalidad, que abre interrogantes sobre quiénes se harán cargo del cuidado de los sepulcros y del sostenimiento de estos espacios en las próximas décadas.
«Más allá de cómo vaya transformándose la cultura alrededor de la muerte, lo importante es que la gente visite los cementerios. Si no se llenan de vivos, se pierde la historia», concluyó.
Aunque su trabajo suele despertar preguntas sobre experiencias paranormales, Quilez aclaró que ese no es el enfoque de su contenido. Contó que cree en las energías y que procura recorrer los cementerios con respeto, incluso pidiendo permiso antes de ingresar. Si bien recordó haber vivido algunas situaciones que no pudo explicar, aseguró que no busca ese tipo de experiencias.
Córdoba, memoria y patrimonio
Su visita a Córdoba no fue casual. Participó de la XV Jornada de la Red Argentina de Valoración Patrimonial de Cementerios, realizada en la Legislatura provincial, donde presentó una ponencia sobre la relación entre la muerte y el agua.
La jornada, organizada por Marina Perassi, se enmarca en una tendencia internacional que promueve el turismo patrimonial en cementerios, una modalidad que busca revalorizar estos espacios desde una perspectiva cultural, educativa e histórica. En esa línea, Córdoba presentó recientemente el Camino Turístico de Cementerios Cordobeses, una propuesta que invita a recorrer estos sitios como espacios donde confluyen historia, arquitectura, arte e identidad, convirtiéndolos en verdaderos museos y aulas a cielo abierto.

Durante su paso por la provincia, Camila destacó historias que reflejan ese valor patrimonial. Entre ellas mencionó el caso de la Ramonita, en el Cementerio San Vicente, considerada el primer femicidio documentado de Córdoba y hoy convertida en una santa popular. También valoró la labor de los guías Federico Sylvester, en el Cementerio San Vicente, y Mauro Arévalo, en el Cementerio San Jerónimo, por el trabajo de investigación y divulgación que realizan.
Además, resaltó la riqueza arquitectónica de este último y el proceso de reconstrucción histórica que se lleva adelante en distintos cementerios de la provincia.Uno de los aspectos que más la impactó fue el trabajo desarrollado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en el Cementerio San Vicente. Entre 2002 y 2003, en el marco de la causa «Averiguación de enterramientos clandestinos», el organismo llevó adelante excavaciones arqueológicas en el Sector C del predio, ubicado frente al Panteón Ferroviario y al Municipal, junto al horno crematorio. Durante la última dictadura cívico-militar, ese lugar funcionó como una de las mayores fosas comunes de la provincia.
Gracias al análisis genético de los restos óseos recuperados y su comparación con muestras de sangre aportadas por familiares de personas desaparecidas, fue posible identificar y restituir, hasta el momento, los restos de quince víctimas del terrorismo de Estado.
Actualmente, ese sector se convirtió en el Parque de la Memoria, donde se levanta el Memorial a los Desaparecidos. El hallazgo de la fosa clandestina y la identificación de los restos constituyeron una prueba determinante en los juicios por delitos de lesa humanidad y representaron un aporte fundamental para la reconstrucción de la memoria histórica. Además, permitieron que numerosas familias conocieran el destino de sus seres queridos y pudieran darles finalmente una sepultura.

Taller «Diseñá tu lápida»
El taller «Diseñá tu lápida», que realiza junto a @ceramica.delu, propone a los participantes diseñar y modelar una mini lápida en cerámica en un encuentro que combina arte, música, comida y diálogo, y que aborda la muerte desde una propuesta creativa.
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