La iniciativa es encabezada por las sobrinas y sobrinos de María Kodama, quien fue la esposa, colaboradora y heredera universal de Borges hasta su fallecimiento en 2023. Desde entonces, los familiares asumieron la conducción de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, creada en 1988 para difundir y preservar la obra del escritor argentino.
Según explicó María Victoria Kodama, actual presidenta de la institución, el objetivo es dar continuidad al trabajo desarrollado durante décadas y, al mismo tiempo, acercar la obra borgiana a nuevas generaciones. En ese marco, la fundación recibe propuestas vinculadas con adaptaciones teatrales, producciones audiovisuales, proyectos relacionados con inteligencia artificial y otras iniciativas culturales.
Una biblioteca única
El proyecto más importante que hoy lleva adelante la fundación es la digitalización de la biblioteca personal de Borges, considerada una pieza fundamental para investigadores y especialistas de todo el mundo.
Se trata de una colección integrada por libros de gran valor histórico y académico, muchos de ellos con subrayados, comentarios y anotaciones de puño y letra del escritor, materiales que permiten reconstruir parte de sus procesos de lectura, reflexión y creación literaria.
Los ejemplares son conservados bajo estrictas condiciones de preservación y algunos de los más valiosos ya fueron depositados en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, en España, donde se resguardan documentos y objetos pertenecientes a destacadas figuras de la cultura hispanoamericana. Desde la fundación, explican que con la digitalización se busca garantizar la conservación de ese patrimonio y, al mismo tiempo, facilitar el acceso de investigadores y lectores interesados en profundizar en la obra del autor de El Aleph, Ficciones y El jardín de los senderos que se bifurcan.

La vigencia de Borges continúa respaldada por una producción literaria que logró trascender fronteras geográficas y lingüísticas. Su influencia se extiende hasta la actualidad y es reconocida por escritores, académicos e intelectuales de todo el mundo.
Entre las numerosas valoraciones sobresale la del investigador Lucas Adur, quien define a Borges como un “lector-bibliotecario”, una expresión que resume la profunda influencia que los libros y la lectura tuvieron en su universo creativo. Esa relación con las bibliotecas, el conocimiento y la tradición literaria atraviesa buena parte de una producción que continúa siendo estudiada en universidades de todo el mundo.
A su vez, la conmemoración de los 40 años de la muerte de Borges, ocurrida el 14 de junio de 1986 en Ginebra, volvió a poner en agenda el debate sobre el lugar donde descansan sus restos. Sin embargo, desde la fundación descartan cualquier posibilidad de repatriación y sostienen que debe respetarse la voluntad expresada por el propio escritor de ser enterrado en la ciudad suiza.
Mientras nuevas generaciones descubren sus cuentos, poemas y ensayos, la preservación digital de sus libros y anotaciones aparece como una herramienta clave para mantener viva una obra que, lejos de perder actualidad, continúa ampliando su influencia en la cultura contemporánea. Además de resguardar un patrimonio único, el proyecto permitirá conocer más de cerca las lecturas, reflexiones e interpretaciones que marcaron el pensamiento de Borges y dieron forma a uno de los universos literarios más influyentes del siglo XX.









