El arte también puede abrir conversaciones entre ciudades que, a primera vista, parecen lejanas. En ese intercambio se inscribe “El Arte que nos une”, un proyecto que vuelve a vincular a Córdoba con Brasil y que este año lleva hasta Río de Janeiro el trabajo de 21 artistas cordobeses.
La iniciativa tiene como antecedente la muestra realizada el año pasado en Córdoba, cuando artistas argentinos y brasileños compartieron espacio en el Museo Metropolitano de Arte Urbano (MMAU). Ahora, el recorrido se invierte: el curador cordobés Pablo Curutchet viajó a Brasil con las obras de los artistas locales para participar de la edición 2026 en el Centro Cultural Correios de Río de Janeiro.
De este modo, el proyecto establece un intercambio entre dos ciudades, dos países y dos espacios de arte, con la participación del Centro Cultural Correios, un edificio centenario de la ciudad brasileña, bajo la curaduría de Mario Camargo y la producción de Marcelo Rezende. Del lado cordobés, la curaduría está a cargo de Curutchet, junto con el acompañamiento de los artistas que forman parte de la iniciativa.

Pero detrás del traslado de las obras también hubo un trabajo que excede la instancia expositiva. El grupo se organizó de manera autogestiva y puso en común conocimientos y herramientas para resolver las distintas etapas que implica llevar producción artística fuera del país, desde la preparación hasta el traslado de las piezas.
Para Curutchet, que vuelve a ocupar el rol de curador en esta segunda edición, ese vínculo se sostiene desde un lugar que también involucra su propia experiencia como artista. “Mi práctica como artista atraviesa también mi manera de hacer una curaduría afectiva. Entre esas dos orillas, este proyecto encuentra un espacio común. Más que una exposición, se plantea como una excusa para conversar: un diálogo donde el idioma compartido no elimina los acentos, sino que los vuelve visibles…”, explica.
En esa misma línea, el curador destaca que el encuentro no se construye desde una lógica comercial, sino desde los vínculos que fueron haciendo posible el proyecto. “Este encuentro no nace de una lógica de mercado, sino de una red de confianza, de amistad y de trabajo compartido que curadores, artistas e instituciones sostienen con enorme generosidad…”, señala.
De este modo, cada artista conserva su lenguaje y su recorrido, pero el diálogo entre las piezas genera nuevas relaciones y abre un espacio compartido. En ese territorio intermedio, la muestra busca poner en contacto distintas miradas sin borrar las diferencias que existen entre ellas.
Los artistas cordobeses que participan de esta edición son Olga Suárez, Javier Bellomo, Omar Charaf, Javier Almada, Nes Budano, Ernesto Ochoa, Antonella Pérez Camacho, Diego Serafini, Laura González, Pablo Bisio, Martha Chiarlo, Pablo Curutchet, Gustavo Daniel Ríos, Diego Galíndez, Paulo Jurgelenas, Ingrid Lisniczuk, Natalia Mónaco, Emiliano Arias, Sebastián Alberich, Lucas Ardu y Claudia Andrea Pino.

De esta manera, el proyecto completa su recorrido entre ambas ciudades y vuelve a Córdoba después de su paso por Brasil, sosteniendo una conversación artística que comenzó el año pasado y que encuentra en el intercambio una forma concreta de construir vínculos entre escenas culturales de los dos países.









