El nombre de Pierre-Auguste Renoir está ligado a algunas de las imágenes más reconocibles del impresionismo francés, pero también a un lugar concreto: la casa de Cagnes-sur-Mer donde el artista pasó los últimos años de su vida. Ese espacio, convertido en museo desde 1960, fue escenario de un robo durante la madrugada de este martes. Cuatro obras fueron retiradas del edificio y dos de ellas fueron abandonadas durante la huida de los delincuentes. Las otras dos continúan desaparecidas.
El episodio tuvo una duración breve. La alarma del Museo Renoir se activó a las 5:48 de la mañana y, apenas cinco minutos después, la Policía Municipal ya se encontraba en el lugar, según informó el alcalde de Cagnes-sur-Mer, Bryan Masson. La llegada de los agentes habría obligado a los dos ladrones a acelerar su salida, dejando parte de lo que habían conseguido sacar.
Las cámaras de videovigilancia de la ciudad registraron a los sospechosos durante el hecho. De acuerdo con las autoridades francesas, ambos huyeron corriendo por los jardines del museo. “Huyeron corriendo por los jardines”, explicó Masson al referirse a la fuga, que terminó con dos pinturas abandonadas dentro del predio.
En un primer momento, los investigadores habían considerado que solamente una de las obras había sido dejada atrás. Sin embargo, posteriormente fueron localizados dos de los cuatro cuadros que habían sido retirados del museo. De esta manera, son dos las piezas que siguen siendo buscadas por la Policía Judicial francesa.
Las obras involucradas son pinturas de distintas etapas de la producción de Renoir. Entre ellas se encuentran “Retrato de Madame Pichon” (1895), “Retrato de Madame Colonna Romano” (1910), “Coco Lisant” (1905) y “Niña joven en la fuente” (1886). Las cuatro habían sido incluidas entre las piezas sustraídas durante el ataque.

El valor económico también dimensiona la magnitud del robo. La estimación difundida por la oficina del alcalde alcanza los nueve millones de euros, unos 10,45 millones de dólares, por las obras involucradas. Mientras dos ya fueron recuperadas, las autoridades mantienen la búsqueda de los responsables y de las pinturas que todavía no fueron encontradas.
La investigación quedó a cargo de la Policía Judicial francesa, que intenta reconstruir cómo fue el ingreso al museo, cuánto tiempo permanecieron allí los delincuentes y cuál fue el recorrido que siguieron después de abandonar el edificio. Las imágenes de las cámaras constituyen uno de los elementos con los que cuentan los investigadores para identificar a los dos sospechosos.
Masson confirmó que la búsqueda continúa y señaló que los responsables “actualmente están siendo buscados de forma activa”. La investigación permanece abierta mientras se intenta establecer también si los ladrones actuaron solos o si contaron con algún tipo de apoyo para concretar el robo.
Una casa convertida en museo
El lugar elegido para el robo tiene además un valor que sobrepasa el de las pinturas que conserva. El Museo Renoir funciona en la última casa y propiedad del artista francés, una residencia que ocupó durante sus últimos años y que permite acercarse tanto a su producción como a aspectos de su vida cotidiana.
Renoir vivió en Cagnes-sur-Mer desde comienzos del siglo XX y permaneció allí hasta su muerte, en 1919. La vivienda fue posteriormente convertida en museo y abrió sus puertas en 1960. Desde entonces, el espacio reúne parte de la obra y de los objetos vinculados con el pintor.
La colección incluye más de una decena de pinturas originales de Renoir, además de muebles, fotografías, objetos personales y archivos. Por eso, las cuatro obras elegidas durante el robo formaban parte de un conjunto que no solamente tiene una elevada cotización en el mercado del arte, sino que está directamente relacionado con la historia del propio museo.
Entre las piezas mencionadas se encuentra Coco Lisant, una pintura realizada en 1905 que muestra a una niña rubia leyendo, con una cinta en el cabello y una camisa azul. También figura Niña joven en la fuente, de 1886, y los retratos de Madame Pichon y Madame Colonna Romano.
La rapidez con la que se activó la alarma terminó siendo determinante para el desenlace. Entre la detección del robo y la llegada de la Policía Municipal transcurrieron apenas cinco minutos, un margen que, según la reconstrucción difundida por las autoridades, impidió que los delincuentes pudieran completar la huida con las cuatro obras.
El episodio se suma así a la preocupación por la seguridad de las instituciones que conservan patrimonio artístico en Francia. En este caso, además, el objetivo fue un museo dedicado a uno de los principales nombres del impresionismo y ubicado en la propia residencia en la que el artista desarrolló parte de sus últimos trabajos.
Por ahora, dos pinturas continúan desaparecidas y sus responsables siguen siendo buscados. Las otras dos obras fueron recuperadas en los jardines después de una fuga que, entre alarmas, cámaras y la llegada de la Policía, terminó mucho antes de lo que los ladrones habían previsto.
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